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18 de Oct de 2019

Demetrio Olaciregui Q.

Columnistas

Estabilidad para el Sahara

En las últimas semanas se ha generado un clima de agitación en los campamentos de refugiados saharauis en el suroeste de Argelia

En las últimas semanas se ha generado un clima de agitación en los campamentos de refugiados saharauis en el suroeste de Argelia, atizado por acontecimientos en el exterior y por el cansancio de una población aguijoneada cada vez más por la miseria y la desesperanza.

Dos hechos simultáneos han creado mayor desencanto. El Parlamento Europeo, luego de una investigación de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF), determinó suspender la concesión de la ayuda humanitaria de $15 millones anuales a los refugiados saharauis en Argelia, mientras el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) no pueda realizar un censo de su número real.

La investigación cubrió un periodo de cuatro años y concluyó que buena parte de los alimentos enviados a los refugiados terminó vendiéndose en los mercados de Argelia, Mali y Mauritania. El fraude se constituyó, además, por el abultado número de refugiados entregado por Argelia a la Comisión Europea cifrado en 155 000 cuando, por verificación satelital, no superaba los 80 000.

Por otro lado, el informe de Ban Ki—moon, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), sobre la evolución de los hechos en el Sahara en ocasión de prorrogar a finales de abril el mandato de la Misión de las Naciones Unidas en el Sahara Occidental (Minurso), resultó en un balde de agua fría para Argelia y el Frente Polisario.

Apostaron, junto a otros países de la Unión Africana, a que este año el Consejo de Seguridad de la ONU ampliaría las competencias de la Minurso en materia de derechos humanos. Ban no aceptó entrar en contradicción con los principios del alto al fuego firmado en 1991 bajo los auspicios de la ONU, cuyo objetivo es avanzar en un proceso de negociación que se inició en 2007 con una iniciativa del rey Mohamed VI para otorgar un estatuto de autonomía al Sahara.

En los últimos meses Marruecos ha realizado eventos de trascendencia internacional en los que ha mostrado sus avances sociales, de institucionalidad democrática, de derechos humanos y su liderazgo en la cooperación Sur-Sur. El más reciente, el Primer Foro para África y Oriente Medio de la Iniciativa Global Clinton, reunió a presidentes, ministros de Estado y prominentes empresarios árabes y africanos. El expresidente Bill Clinton y su esposa Hillary, actual aspirante demócrata a la candidatura presidencial, respaldan la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental.

Mientras tanto, ante la falta de imaginación para encontrar soluciones creativas al diferendo, el Polisario está agitando una campaña en las redes sociales para tratar de revivir el fantasma de la guerra contra Marruecos. Algo inviable, porque Argelia —pese a que, según diplomáticos, ha entregado nuevo armamento al Polisario—, con semejante aventura, pondría en riesgo su propia seguridad nacional.

Hay denuncias de que el Polisario emplea la descalificación, la difamación y el chantaje para tratar de neutralizar a figuras reconocidas, a fin de que no tengan protagonismo en lo que puede ser la recomposición de su cúpula y salir adelante con una propuesta de negociación con Marruecos que ponga fin al actual ‘estatus quo'.

Por el momento, con la omnipresente sombra argelina en el conflicto del Sahara, la dirección del Polisario trata de ganar tiempo, mediante consultas para definir la futura relación con la ONU. Las conclusiones podrían ser sometidas a la consideración del próximo Congreso General a finales de octubre.

No hay que perder de vista el estado de salud de Mohamed Abdelaziz, (Marrakesh, 1947), jefe del Polisario por cuatro décadas tras ocho elecciones consecutivas. Su asma crónica, agravada por otros problemas de salud, puede abrir espacios para su sucesión y también exacerbar las pugnas internas.

Lehdía Mohamed Dafa, una doctora saharaui radicada en España, consideró que las nuevas circunstancias exigen nuevas políticas y nuevos actores. La postura inflexible del Polisario con su propuesta de un referendo de autodeterminación para el Sahara frente a la autonomía ofrecida por Rabat es ‘un eje herrumbroso, insuficiente y simplista', resaltó.

Aunado al proceso de renovación del Polisario, también ha llegado la hora de abordar, desde una visión innovadora y con pragmatismo político, la solución a un conflicto que es foco de riesgos y peligros impredecibles. Solo así podrán mitigarse las condiciones extremas en que viven los refugiados saharauis, unificar a sus familias, restablecer sus derechos y oportunidades y conjurar las amenazas a la seguridad y estabilidad de esa región del África.

PERIODISTA