Temas Especiales

15 de Jan de 2021

Dorindo Jayan Cortez

Columnistas

UP: el “ranking” universitario

‘... los ‘rankings' nos permiten mirar una parte de nuestra realidad...'

Vivimos grandes cambios. Nuevas habilidades son requeridas para fortalecer el proceso enseñanza-aprendizaje. Esto es parte de la mundialización del conocimiento. Sin desconocer que son importantes las evaluaciones de las universidades, y de hecho nuestras universidades públicas fueron debidamente acreditadas superando los parámetros exigidos; y sin minimizar los alcances de los ‘rankings académicos', lo cierto es que nuestras instituciones académicas son mucho más que calificaciones numéricas. Valdría preguntarse: ¿cómo lo hacen?, ¿qué califican?, ¿qué toman o dejan de tomar en cuenta? Sin embargo, también, ¿qué nos permiten reconocer?

Si se le asigna importancia a las calificadoras, como es ‘QS Rankings University', que en el 2014 ubicó a la UP en el puesto 116 de 300, aún reconociéndoles su valor, habría que decir que nada en esas evaluaciones desmedra el valor institucional ni la calidad que tiene la docencia superior que se imparte en Panamá. Como bien lo argumenta la investigadora Vielka Escobar, una conocedora de la temática, ‘la calidad de las universidades no se puede evaluar simplemente empleando números'.

Aquí consideramos que los ‘rankings' nos permiten mirar una parte de nuestra realidad. Nos referimos a los recursos financieros ínfimos que en Panamá se asignan a la educación superior. Se destinan, tan solo, 2 906 anual por alumno universitario; esto es mucho menos que lo invertido en los países de ‘universidades exitosas'; administramos un presupuesto en donde entre el 85 y 90 % del total se consume en las planillas, limitándose así las otras funciones como la investigación y producción, dos aspectos muy ponderados por las calificadoras.

En Panamá no hay correspondencia entre el crecimiento de los presupuestos generales del Estado con las asignaciones que reciben las universidades. No tenemos, como en otros países, una norma constitucional que garantice sostenibilidad presupuestaria para la educación superior, quedando esta materia sujeta a la apreciación del poder político. Una comparación lo delata claramente: Mientras el presupuesto general de la Nación creció en 11 000 millones entre los años 2004 - 2014, las finanzas de la UP solo lo hicieron en 80 millones en ese mismo periodo, cayendo su participación respecto al Presupuesto General al 1 % en el 2014, cuando en el 2004 era de 1.8 %.

El ‘Rankings QS-2014' habría que entenderlo, en esa perspectiva, como un mensaje para quienes al definir las políticas públicas en temas de finanzas lo hacen sin considerar el valor estratégico que tiene la educación superior para la nación. No hay una visión de Estado respecto al financiamiento universitario. Esto explica las limitaciones, el deterioro de las infraestructuras y la faltan equipos. Son falencias que podrían incidir en las evaluaciones. Por tanto, si de ‘baja calificación' se trata, al final lo que está de por medio, no es el trabajo ni los alcances reales y efectivos de nuestras universidades públicas, sino la naturaleza de las políticas públicas aplicables en los temas de docencia superior.

Aún así, debemos constatar que no es posible desconocer el valor que ha tenido para el país la educación superior, esa que ha permitido a humildes panameños y panameñas, en todos los rincones de la geografía (que incluye a las comunidades indígenas marginadas), hacer realidad sus sueños de alcanzar calidad de vida y vivir la vida dura de una manera más humana. Pero, además, el profesionalismo panameño ha sido uno de los valores agregados que han contribuido con el desarrollo que hoy ha alcanzado Panamá.

DOCENTE Y ASPIRANTE A RECTOR.

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‘... si de ‘baja calificación' se trata, al final lo que está de por medio, no es el trabajo ni los alcances reales y efectivos de nuestras universidades públicas, sino la naturaleza de las políticas públicas aplicables en los temas de docencia superior'