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25 de Oct de 2020

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

El ferrocarril y el “suicidio” de los chinos (I)

Un pasado esplendoroso — China fue el país más importante del mundo entre 500 y 1500.

El ferrocarril y el “suicidio” de los chinos (I)
El ferrocarril y el “suicidio” de los chinos (I)

Un pasado esplendoroso — China fue el país más importante del mundo entre 500 y 1500. El emperador Yongle (Zhu Di) de la dinastía Ming mandó a compilar la más grande enciclopedia de la humanidad (22 877 tomos); le añadió 1400 kms a la Gran Muralla (5000 kms) y rehabilitó la ‘Ruta de la Seda ', enlace con Europa; ordenó en 1411 la ampliación del Gran Canal, de 1800 kilómetros, en la que trabajaron seis millones de obreros.

En 1403, el emperador ordenó la construcción de 1681 barcos y encomendó a Zheng He (Cheng Ho) la Flota Imperial para surcar y cartografiar el mundo, abrir nuevas rutas y realizar investigaciones científicas. El almirante partió en 1405 con 317 barcos y 28 000 marinos. Cada nave tenía nueve velas rectangulares, una longitud de 400 pies y una anchura de 160 pies.

La Flota descubrió y cartografió (1405-1430) África, América, la Antártida, Australia, Nueva Zelanda, Groenlandia, el Polo Norte y otras regiones, décadas antes que Colón y siglos antes que Cook.

La leyenda del ‘suicidio'

De la milenaria China nos teletransportamos a Panamá, donde grandes agrupaciones de chinos fueron masacrados. La leyenda dice que se ahorcaban con sus coletas o sogas; que se dejaban ahogar esperando las olas del mar; que se arrojaban a los ríos con rocas al cuello y que les pagaban a los malayos para que los mataran con lanzas.

Uno de cada cinco culíes moría en la travesía marítima por los calores de las bodegas, las enfermedades, inanición, maltrato o castigo. Huían como hoy de los conflictos intestinos, como la Rebelión de los Taiping o de los Boxers, así como de las agresiones, como las Guerras del Opio impuestas a China.

Vinieron engañados por la Compañía en cuanto a sus ingresos y destino. Se les ocultaron las adversidades, el clima, las fieras y los mosquitos. Se les sometió a trabajos forzados en jornadas diarias que superaban las 12 horas.

¿Cuántos llegaron? ¿Cuántos murieron?

Se desconoce cuántos llegaron a Panamá. En una obra reciente se sostiene que entre 1852 y 1854 llegaron 1267, sin contar un número desconocido que debió llegar en abril del último año (Berta Alicia Chen P., Cómo, cuándo y por qué llegaron los chinos a Panamá, 2010).

Fessenden N. Otis (History of the Panama Railroad) afirma que ‘se reclutaron trabajadores en Nueva Granada, Jamaica, Inglaterra, Irlanda, Francia, Alemania, Austria, India y China', pero ‘pronto se descubrió que muchos se adaptaban poco al trabajo. La compañía trajo 1000 chinos. Se esperaba que resultasen eficientes, pero apenas tenían un mes cuando una tendencia melancólica y suicida afectó a casi todo el grupo. Cantidades de ellos acabaron su infeliz existencia por sus propias manos. Las enfermedades los diezmaron tanto que en unas cuantas semanas solo quedaron unos doscientos'.

Según Berta Alicia Chen, ‘en la construcción... murieron 567 chinos y sobrevivieron 700'. (Chen, pág. 39). O sea, 233 menos de los 800 muertos que reporta Fessenden (Gerstle Mack, La Tierra Dividida; traducción iniciada por este autor en 1966).

La discrepancia la explica Mack: ‘La compañía no llevaba estadísticas de mortalidad para sus trabajadores de piel oscura, de modo que el número total de muertes es desconocido; pero los registros mostraban que 293 trabajadores blancos murieron por diferentes causas durante los cinco años'. (Mack. La Tierra Dividida. Juan Antonio Tack (Comp.) El Canal de Panamá (Biblioteca de la Cultura Panameña, 1995).

Según la compañía, más de 12 000 trabajadores murieron en seis años. Si 293 muertos eran blancos, y 1000 eran chinos (cifra probable, pero hipotética), ¿de qué color serían los restantes 10 707? ¿Serían no blancos, según una clasificación racista? La compañía no llevaba registros de muertos no blancos, para no revelar la cantidad de fallecidos y evitar que cundiera el pánico y se ahuyentaran las inversiones, lo que explica que admitiera menos muertos de los que había.

De los 1267 culíes que llegaron entre 1852 y 1854, por lo menos, 1000 pudieron quitarse la vida, tomando en cuenta que en 1854 se aguardaba otro cargamento cuya cuantía se desconoce y, además, ya había chinos en Panamá antes de 1852, cuando llegó el Sea Witch. ...

Conferencia dictada con los auspicios de la Universidad de las Américas, la Oficina Comercial Chino-Panameña y la Autoridad del Canal de Panamá.

La segunda parte se publicará el próximo miércoles 28 de octubre.

*EL AUTOR ES ANALISTA INTERNACIONAL, EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR Y ESCRITOR.