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02 de Dec de 2020

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Julio Bermúdez Valdés

Columnistas

Ayú no es corrupto

Sí, José Ayú Prado ha sido por muchos años centro de controversia en cuanto al tema de la justicia en Panamá

Sí, José Ayú Prado ha sido por muchos años centro de controversia en cuanto al tema de la justicia en Panamá. Más recientemente por su reelección en la presidencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

A menos que la honorable diputada Zulay Rodríguez posea, entre sus señalamientos al magistrado, algún ‘as bajo la manga', de todos los que se hacen contra el alto funcionario ninguno —que se sepa— tiene que ver con actos corruptos.

Le conozco desde 2002, cuando, siendo reportero de TVN - Canal 2, cubrí algunos de sus operativos, y más tarde lo encontré en su Fiscalía, cuando fui asesor del Despacho Superior de la Procuraduría General de la Nación, en el período del licenciado José Antonio Sosa, y sí, es enérgico en sus actos, y se atreve a llevar la justicia a niveles que no lo hacen otros funcionarios en cargos como los que él ha ostentado.

‘Abuso de autoridad' y los supuestos viajes con don de ubicuidad, figuran entre las acusaciones que se le hacen y que están por ser probadas. Pero me atrevo a decir que dos son las razones que han hecho recurrente los ataques en su contra: la forma como se produce su reelección y las acusaciones que posteriormente hiciera públicas el magistrado Harry Díaz, que están por ser investigadas en la Asamblea Nacional.

La de Díaz parece más motivada por no haber podido contar con el voto de Ayú Prado en su aspiración por presidir la CSJ, pero si Díaz intentara ser transparente tendría que admitir que en el procedimiento interno de la votación solo podía contra con los votos de Ayú Prado o cualquier otro magistrado, si alguien hubiera sustentado su candidatura, y que se sepa, después que lo postuló el magistrado Abel Zamorano, nadie más la abanicó.

Lo de ‘abuso de autoridad' ha sido siempre una puntualización a la que apelan partes afectadas, lo que no quiere decir que sea cierta. Para que lo sea, quienes la hacen deben demostrarlo. Pero la nueva ronda de señalamientos contra Ayú Prado parece gravitar en torno a la inexplicable presencia de funcionarios del Ejecutivo en las elecciones del pasado cuatro de enero, y que el Ejecutivo no se ha tomado, siquiera, la molestia de explicar. Por lo demás, creo que nadie puede negar que en Ayú Prado hay un soldado contra el crimen organizado.

PERIODISTA