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24 de May de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

Mejor no creer

‘En todo lo cubierto, interesante ver los rumores que inundan las redes sociales, pero, ..., hay que esperar para saber la verdad'

Mejor no creer
Mejor no creer

El panameño ha aprendido en estos 18 meses de Gobierno que lo mejor, para no enredarse, es no creer las noticias iniciales, esperar un par de meses y entonces formarse una opinión. Por ejemplo, los contratos de Finmeccanica y afiliadas. Todo lo que habíamos oído y leído quedó desvirtuado con el arreglo que el Gobierno negocia a fines de febrero. Ahora los radares son magníficos, solo que compraron los que no eran para lo que buscábamos, pero Selex tiene los mejores radares del mundo, inclusive el Canal de Panamá los utiliza. Ahora Agafia no recibió ningún pago de comisión, cuando antes lo habíamos seguido hasta Hungría. Ahora los helicópteros, el mapa digitalizado y todo el resto de las compras fuera de los radares, lo queremos. La noticia hoy es el ahorro de casi 100 millones logrados en el acuerdo y no lo pagado por radares instalados que no nos sirven de nada.

Otra noticia que circuló fue que a Richard Fifer lo capturó la Interpol, buscado por estafa en Panamá con las acciones de Petaquilla Gold. Resulta que no, Fifer vino de propia voluntad por el matrimonio de su hija y fue arrestado en Tocumen por una orden producto de denuncia de no haber pagado la cuota obrero patronal tras descontar al personal su parte al Seguro Social.

Y ¿qué decir del Complejo Hospitalario, luego Ciudad de la Salud? Primero la construcción era deficiente, paredes de ‘gypsum', cerca al mercado de abastos. Luego el complejo sí sirve, se corregirán algunas cosas y se cambiará el uso de algunos edificios. Ahora el Oncológico irá allá, el ala materno infantil saldrá y se conjugará con un nuevo Hospital del Niño. Por su parte, los Minsa-Capsi son eficientes ahora, solo hay que dotar de luz y agua los que están en áreas alejadas, pero, ¿esto no lo sabíamos desde antes? ¡Ah!, y los hospitales de IBT, antes bajo investigación y censura, ahora se les contrató para terminarlos, con un ahorro en los costos finales. La cadena de frío es otra obra satanizada y ahora reivindicada.

Primero eran excelentes, luego eran una estafa, luego nuevamente excelentes y están siendo adecuadas y usadas. ¿Por qué no podemos aceptar las cosas como son, sin satanizar lo que es obra de una gestión anterior? Poco a poco nos hemos convertido en una sociedad que cree todo lo que lee, venga de donde venga. Las redes sociales han convertido al panameño en una víctima de los bochinches y rumores. Creemos los tuits y, aunque luego veamos que eran errados, seguimos creyendo en los que vengan.

La ventaja de nuestro pueblo es que tiene la atención de un niño. Lo que hoy le interesa, mañana ni lo recuerda. La atención popular, por ejemplo, pasó de los escándalos en la Corte al tema del agua y los culecos, al problema de Gucci, el perro más famoso de América Latina. Casos que seguíamos con supuesto interés, como el caso Benavides, ya ni se mencionan. Y si hablamos de la corrupción del Gobierno pasado poco a poco se ha ido reduciendo a los casos del PAN.

El propio tema de la ampliación del Canal pasa por sus alzas y bajas en el interés nacional. Pocos se han preocupado por ver si se resolvió lo de las filtraciones y ahora la atención está en la fecha de inauguración, la fiesta con presidentes y personalidades que tendremos y algunos se preocuparán del agua que requiere la tercera esclusa cuando ya el Canal está a punto de restringir ciertos calado en el canal actual.

Pero eso es Panamá. Comenzando un año escolar donde sabemos que habrá una serie de escuelas que no podrán empezar por su mal estado físico, que no estarán todos los maestros y profesores nombrados ni en sus puestos de trabajo, que la ciudad se hace intransitable por la cantidad de buses escolares y padres conduciendo a sus hijos a clases en una ciudad donde no hemos aprendido a alternar los horarios de entrada y salida de Gobierno, comercio y escuelas.

El panameño se va acostumbrando a la rutina. Los noticieros siguen el mismo patrón, primero policivas con un par de homicidios casi siempre relacionados a tumbes o droga, luego un par de accidentes de tránsito, luego cierres de calles por agua o estado de las carreteras y luego la crisis del momento, hoy el zika, ayer la sequía. En todo lo cubierto, interesante ver los rumores que inundan las redes sociales, pero, repito, hay que esperar para saber la verdad.

ANALISTA POLÍTICO.

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‘El panameño ha aprendido en estos 18 meses de Gobierno que lo mejor, para no enredarse, es no creer las noticias iniciales...'