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26 de Jan de 2021

Antonio Saldaña

Columnistas

Intervencionismo y racismo estadounidense en Panamá

‘Para algunos puede resultar anticuado este pensamiento, sin embargo, (...) no solo es legítimo, sino pertinente...'

Es muy probable que en las elecciones del año 2019 el pueblo panameño decida llevar al Palacio de las Garzas a un hijo de África y yo me pregunto si el ‘establishment' de los Estados Unidos de América, después de haber elegido y reelegido a un medio negro (hijo de madre blanca y padre negro) como inquilino de la Casa Blanca, esté listo para aceptar que un afrodescendiente gobierne la República de Panamá.

Para algunos puede resultar anticuado este pensamiento, sin embargo, el cuestionamiento no solo es legítimo, sino pertinente, sobre todo, si lo analizamos en el marco de la historia política de nuestra sufrida Nación, víctima reiterada de la intervención extranjera, antes y durante la existencia de la República, en virtud de la aplicación imperial del artículo 35 del Convenio Mallarino-Bidlack de 1846, del artículo I de la Convención del Canal o Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903, del artículo 136 de la Constitución Política de 1904 y del artículo IV del Tratado Concerniente a la Neutralidad permanente del Canal y al funcionamiento del Canal de Panamá, que es uno de los dos tratados firmados en 1977, conocidos como los Tratados Torrijos-Carter, convenio que al decir del propio Omar Torrijos nos puso ‘bajo el paraguas del Pentágono'.

Es así como se contabilizan alrededor de 160 intervenciones norteamericanas diplomáticas, políticas y militares en Panamá, siendo las más recientes la invasión del 20 de Diciembre de 1989 y el ‘acuerdo de recámara' realizado en la embajada gringa, mediante el cual se sello el pacto de la ‘ALIANZA POR EL CAMBIO' (Martinelli-Varela) de 2009. Se puede afirmar que el tutelaje ejercido por la potencia del norte en el Istmo tiene motivaciones geopolíticas y económicas, a este respecto con extraordinaria agudeza el general Omar Torrijos dijo: ‘Los Estados Unidos no tienen amigos, sino intereses en Panamá'.

Un componente repulsivo del intervencionismo foráneo ha sido la discriminación económica (‘Gold Roll' y ‘Silver Roll') y étnica practicada por los norteamericanos durante la construcción del Canal y en la ‘Zona del Canal'. Conducta segregacionista y excluyente que no se circunscribió al área del Canal, sino que se extendió a las relaciones con nuestro infortunado país. La Zona del Canal, enclave colonial erigido en el corazón de nuestro país, en razón de la interpretación unilateral del Tratado del Canal de 1903, estuvo bajo el régimen jurídico del Estado de Luisiana, además muchas de las personas de ese país que vinieron a trabajar al Canal provenían de los estados sureños.

Ello explicaría, en parte, la conducta emprendida por el imperialismo y la oligarquía en contra del doctor Carlos A. Mendoza. Fue tan exacerbada y notoria la discriminación racial entablada por la representación diplomática estadounidense en suelo istmeño y de los políticos conservadores del país en contra del doctor Mendoza que podemos identificar 42 alusiones injuriosamente racistas en su contra, citadas por el doctor Celestino Andrés Araúz, autor de la obra El imperialismo y la oligarquía criolla en contra de Carlos A. Mendoza .

De manera que históricamente el imperialismo norteamericano se ha hecho sentir en América Latina y Panamá, a través de las políticas del ‘Big Stick' de Theodore Roosevelt, la ‘Diplomacia del dólar' de William H. Taft, la ‘Nueva libertad' de Woodrow Wilson, ‘La Alianza para el Progreso' de John F. Kennedy y la de ‘Seguridad Nacional' y ‘Libre Comercio' de Ronald Reagan, de los Bush padre e hijo y del medio negro Barack Obama.

En este contexto, la oligarquía panameña durante 92 años de República ha desempeñado el triste papel de amanuense o vasallo de los intereses políticos, económicos y estratégicos militares del Coloso del Norte y, ahora también, de sus empresas transnacionales, en cuyo rol obtiene las humillantes migajas del rapto y depredacción de la Nación. ¡Así de sencilla es la cosa!

ABOGADO Y ANALISTA POLÍTICO.