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27 de May de 2020

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Marco A. Gandásegui, Hijo

Columnistas

La ciencia contra el zika

‘Panamá tiene los científicos en los campos más variados para abordar el problema'

La ciencia contra el zika
La ciencia contra el zika

Los medios de comunicación del ‘establishment' —incluyendo los de Panamá— se encuentran en una guerra permanente de desinformación y tergiversación. La opinión pública consume regularmente medias verdades e, incluso, mentiras: las guerras calientes, las guerras de bajo perfil, las campañas políticas y también en materia de salud. Hace poco se declaró una ‘alerta' en el campo de la salud pública asociada con el virus Zika. El virus es transmitido por el mosquito Aedes. Existe hace 60 años en África y el año pasado cruzó el Atlántico y se disemina por todo el continente americano.

Mientras que las noticias sobre las guerras calientes garantizan la venta creciente de armas a escala global, las informaciones en torno a las enfermedades (dengue, ébola, chikungunya, zika) promueven los negocios de las farmacéuticas. El zika ha sido vinculado a la microcefalia, creando un alto grado de preocupación —pánico— entre la población. Son informaciones que reúnen medias verdades o mentiras para crear condiciones favorables para hacer grandes negocios y estimular las ganancias.

Es muy interesante observar cómo en Canadá hay investigadores haciendo negocios trabajando en técnicas para interrumpir el ciclo de enfermedades como el zika, transmitido por el mosquito Aedes. La Universidad de Johns Hopkins informa que sus laboratorios hacen estudios sobre la relación entre la microcefalia y el virus Zika. ¿Son estudios científicos o hay interés en obtener beneficios económicos extraordinarios? ¿Por qué no investigan la relación entre los casos de microcefalia y el uso de pesticidas y otros tóxicos en las enormes fincas agroexportadoras donde se producen estos nacimientos?

En Panamá no hay investigadores trabajando en estas áreas. Urge que se hagan estudios científicos para saber a qué atenernos. En Panamá elegimos dirigentes nacionales y locales cada cinco años. Son responsables del diseño de las políticas nacionales. El pueblo panameño les proporciona recursos a estos ‘políticos' electos por un impresionante monto cercano a los $20 000 millones anuales. Cada panameño aporta en promedio 6000 dólares al año al Presupuesto Nacional. Sin embargo, solo el 0.2 por ciento (cerca de $40 millones) es dedicado a la investigación científica.

Panamá tiene los investigadores e incluso las instituciones para explorar a fondo la conducta del mosquito y su peligro para la población humana. Hay universidades, hay institutos, hay ministerios que —cada uno por su lado o en forma coordinada— pueden atacar el problema y acabar con la amenaza.

¿Por qué no están trabajando a tiempo completo para erradicar el peligro que representa el zika para la salud? La respuesta es sencilla: no es una prioridad. Los políticos que ocupan los puestos de elección popular (presidente y otros) que controlan el Presupuesto Nacional ($20 000 millones) tienen otras prioridades. Por ejemplo, contemplan invertir $700 millones en una Ciudad de la Salud (ex-Hospitalaria) que no tiene objetivos ni metas. Es un negocio redondo para los políticos corruptos que hacen negocios con los recursos del país. Hace poco un laboratorio anglo-norteamericano le vendió a nuestros políticos un proyecto que contemplaba poblar el país con mosquitos con genes modificados. Mañana quizá compraremos ‘trampas' hechas en Canadá para combatir al mosquito. Soluciones a medias, que no resuelven el problema.

Hay que construir los laboratorios necesarios para que los investigadores panameños realicen su trabajo y desarrollen las técnicas más adecuadas para erradicar las enfermedades asociadas al mosquito Aedes. Panamá tiene los científicos en los campos más variados para abordar el problema. Hay que ponerlos a trabajar.

Podemos recurrir a las técnicas del antiguo SNEM, desmantelado irresponsablemente por el Gobierno en 1997. Pero hay que innovar en áreas aún por conocerse. Para ello se necesitan científicos —tanto naturales como sociales— que exploren el ambiente (relación entre naturaleza y sociedad) y propongan soluciones. ¿Cuántos dólares, cuántas instituciones, cuántos investigadores se necesitan?

En Brasil están investigando si los mosquitos genéticamente modificados tienen que ver con la epidemia del virus Zika. El laboratorio inglés que promovía estos experimentos fue comprado por una empresa norteamericana —Intrexon— que tiene una estructura especializada en hacer negocios.

‘Es un enfoque experimental que no ha tenido éxito y puede causar más daño que bien', advirtió en 2012 Helen Wallace, directora del Instituto GeneWatch, en declaraciones a ‘The Guardian'. Los medios de comunicación tienen que saber distinguir qué es una noticia basada en investigaciones científicas y cuáles son las que promueven algunos laboratorios interesados en incrementar sus ganancias.

*PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UP E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.

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‘Hay que construir los laboratorios... para que los investigadores panameños realicen su trabajo y desarrollen las técnicas más adecuadas para erradicar las enfermedades asociadas al... Aedes'