22 de Feb de 2020

Rafael Melgar Pino

Columnistas

Hospitales públicos

Los doctores tenemos la obligación y el deber de atender a los pacientes y, si es necesario, medicarlos, operarlos, instruirlos, etc.

La principal tarea de los hospitales es la de recibir a los enfermos y devolverlos curados y rehabilitados a la sociedad, para que vuelvan a producir y pagar los impuestos que se requieren para el funcionamiento efectivo de estos centros.

Los doctores tenemos la obligación y el deber de atender a los pacientes y, si es necesario, medicarlos, operarlos, instruirlos, etc. Y el paciente tiene la obligación y el deber de atender las instrucciones del médico. Esta relación de médico-paciente es necesaria, confidencial e indestructible. De tal forma que el paciente recupere su salud física y tenga la confianza en su médico.

El Hospital Santo Tomas es el buque insignia del Ministerio de Salud, aunque algunos ministros nunca se dieron cuenta de este galardón. Su rendimiento es muy bueno, gracias a la eficiencia y dedicación de los médicos que trabajan en este hospital, que es del pueblo.

Tiene un patronato que debería tener suficientes fondos y una economía y libertad para mantener el hospital dotado de todas las necesidades de los pacientes. Hay períodos en los que existe una carencia dantesca, debido a la enorme burocracia que no agiliza lo suficiente frente a la gravedad del enfermo, que obliga a los médicos a esforzarse con medicamentos, insumos, instrumentos, elementos de trabajo inapropiado o reclamado a los pacientes que difícilmente tienen para el transporte.

El Ministerio, la Asamblea con su parte de salud, la beneficencia, las entidades privadas, donantes internacionales, todos deben fondear el patronato y este a su vez debe dar informe de sus ingresos en forma abierta al Ministerio y a la Contraloría. La función del hospital es muy buena en la consulta externa, porque se atiende a todo el que solicita su asistencia y no se rechazan pacientes.

La población panameña crece lentamente, independientemente de los últimos meses, en que la inmigración ha sido creciente.

El Hospital Santo Tomás era un hospital de 1000 camas y con la remodelación se bajó a 700 camas, porque se hizo más eficiente la atención ambulatoria, incluyendo la cirugía.

Esta experiencia nos dice que, si se hubiese planeado bien la necesidad de camas hospitalarias en el país, no tendríamos por qué hacer una ciudad hospitalaria.

En países como Suiza el transporte de un paciente, contando ellos con aviones, helicópteros, ambulancias especiales, etc. les toma 2 horas en los lugares más apartados. Si nosotros tenemos ya construidos centros de atención primaria y secundaria en lugares equidistantes a 30 y 50 minutos de las áreas apartadas, por qué tenemos que poner los hospitales al pie de las casas de los panameños. Tenemos que mejorar la transportación de los enfermos que ameriten y darle control y mantenimiento a esta diligencia, que vale muchos millones menos que hospitales en el mar, donde no se necesitan.

En mi opinión, la ciudad hospitalaria debe alojar al Ministerio de Salud, la Facultad de Medicina, parte de la hospitalización de los asegurados y darles todo lo que necesiten para su efectividad y que los médicos puedan dar muestras de capacidad. El Hospital Gorgas debe ser para los pacientes psiquiátricos y demoler el resto de los edificios, tener suficientes estacionamientos para la Corte y sus visitantes. De la misma forma se pueden ampliar las necesidades de la Corte y otros juzgados superiores.

*MÉDICO Y EXASESOR DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA GUILLERMO ENDARA GALIMANY.