23 de Feb de 2020

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Julio César Caicedo Mendieta

Columnistas

‘Panama hat', ‘Panama red', ‘Panama canal', ¿'Panama papers'?

En Panamá, no debemos pararle bolas a ninguna sabandija que venga a tratar de ensuciar nuestro prestigio

En Panamá, no debemos pararle bolas a ninguna sabandija que venga a tratar de ensuciar nuestro prestigio y menos a decirnos cómo sacarnos las garrapatas.

Nosotros somos un territorio que, por su posición geográfica, atrajo a los mejores seres humanos del planeta, entre ellos hábiles comerciantes turcos e israelitas, ingeniosos bursátiles y ‘correveidiles ' españoles, mezclados con expertos comisionistas de frac y maletín.

Somos una nación que heredó en algo el resultado de la trabazón que resultó del sable de los piratas, de los chinos constructores del ferrocarril transístmico, de visionarios navieros yankees, como los hermanos Aspinwell, de los científicos que desenmascararon aquí a los tenebrosos zancudos primos hermanos: al flaco anófeles (malaria) y al iluminado de plata Aedes (dengue). Yo, le agradezco a DS que Colombia, por su pasión por la guerra, nunca pudo enseñarnos nada, ellos ni sabían ni sabrán lo que estaba pasando en Panamá, mientras que la malicia, la trampa, los juegos de azar, principalmente la ‘chinguía ' de dados y la ‘cachimona ', con bellísimas prostitutas de Cuba, Ecuador, Argentina, Uruguay, Venezuela y Nicaragua, hicieron que el oro de los galos quedara en manos de gariteros y especuladores, que dejaron su plata aquí para que la economía panameña girara desde entonces en una órbita comercial transparente de libre competencia con dineros de otras latitudes claro, porque somos un país con una plusvalía de mucha confianza e insuperable por ahora.

Y, hablando de transparencia, actos comedidos y corrupción lamento que algunos galos despistados de este siglo 21 se hayan atrevido a poner a Panamá en su devaluada lista gris, cuando aún no se ha secado la tinta de importantes periódicos parisinos que denunciaron con pelos y señales la más grande estafa aún no superada en este planeta desde el siglo 19 para acá: El Canal francés. Léanse ‘Le matin ' y ‘La lanterne '.

En ese horrible bodrio financiero, empresas francesas estafaron al pueblo galo y al propio Estado. Robaron billones comprando maquinarias y herramientas inimaginables con sobrecostos, entre ellas palas para recoger nieve bajo el sol candente entre Burunga y Peñoncito, en los almacenes de Paris, por decir algo, los incautos compraron millones de saquitos de una libra con tierra panameña, cada uno al equivalente de 50 dólares oro.

Panamá no debe romper relaciones diplomáticas con nadie por llamaradas de capullos, salvo que ultrajen nuestra bandera como lo hicieron nuestros socios gringos en 1964, critiquen nuestro escudo de armas ‘Panamá Pro mundi y beneficio' o traten mal a Martinelli.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.