Panamá,25º

21 de Jan de 2020

Alfredo A. Arango R.

Columnistas

El arte de ejecutar y el hábito de posponer

Desde entonces hago mi lista diaria de cosas que voy a hacer (‘To Do List '), e inicio el día, ejecutando

El arte de ejecutar y el hábito de posponer
El arte de ejecutar y el hábito de posponer

Cuando, a los 22 años de edad, me contrató la transnacional Procter & Gamble (P&G), me advirtieron: ‘Te vamos a convertir en un ‘Doer' (una persona que hace, que produce, que ejecuta), pues es la forma como funciona la cultura de nuestra empresa '. Desde entonces hago mi lista diaria de cosas que voy a hacer (‘To Do List '), e inicio el día, ejecutando. A veces, no he terminado de hacerla y ya estoy realizando llamadas o contestando correos; mientras la escribo, en la creencia de que algunos asuntos hay que atacarlos tempranito en la mañana. Cada día reviso la de ayer y me llena de tranquilidad haber completado la mayoría de las tareas que me propuse. Añado entonces las nuevas que van surgiendo.

La conducta contraria es la de la gente que vacila en ejecutar sus pendientes o los deja para después; o sea, los pospone (en inglés: ‘procastination '). Independientemente, de que hay asuntos que sí requieren de una buena pensada y evaluación antes de actuar (consultar con la almohada) por la naturaleza poco conocida de los elementos o el alcance de las consecuencias en tomar una mala decisión; mi experiencia dando ‘coaching ' a innumerables ejecutivos a lo largo de mi vida profesional, me indica que esta conducta del/la posponedor/ra se puede deber a varios de los siguientes aspectos:

A) La crianza familiar, de padres controladores, que rara vez dejan que sus hijos tomen decisiones o iniciativas, siendo ellos los que tienen la última palabra, aún estando en edad de decidir sus gustos, alternativas y preferencias.

B) La personalidad insegura o sensación de desconocimiento de la situación, que se enfrenta que en algunos casos, crea un miedo paralizador, que impide que la gente actúe y mire hacia otro lado, poniendo excusas que termina por creerse, para aliviar la tensión que le produce actuar hacia una solución errada.

C) La ‘frescura ', decimos coloquialmente en Panamá; de no asumir sus responsabilidades, ejecutando las tareas que afectan el adecuado desenvolvimiento de las vidas de los demás. Gente dispersa, que anda desenfocada por naturaleza o educación; a la que le importan poco las leyes de causa-efecto en las decisiones de su responsabilidad.

D) Cuando no están claras y definidas a... ¿quién le toca hacer qué? En ese ‘pasa la bola ' nadie entiende que sea responsable por la ejecución de algo y, por lo tanto, nadie lo hace. Muy común en la ausencia de descripciones de puestos, delimitación de responsabilidades y organigramas en las empresas públicas o privadas.

E) En situaciones en que se pone gente incompetente al frente de cargos, que no sabe cómo realizar y se la pasa distrayendo (excusas y cortinas de humo) a los afectados. (Nombramientos políticos).

Así pues, las cosas que se suponen que deben ocurrir, no ocurren. Ya sea porque las organizaciones no son capaces de hacer que ocurran o los líderes subestiman los retos de sus objetivos. Cuántas veces se han acercado a mí ejecutivos de empresas pidiendo ayuda, porque ‘un consultor extranjero nos hizo un Mapa Estratégico y ahora nadie sabe cómo llevar a cabo lo que nos propusimos. ¡Ayúdanos a ejecutar! ¡Solo hemos completado un 25 % en un año! '.

Panamá (no sé otros países), está sufriendo de este síntoma. Cuando por quinto día los auxiliares de enfermería cerraban las calles creando más caos, del que existe en el tráfico urbano, me acerqué y pregunté las razones. Me contestaron: ‘¡Ya el aumento está firmado por el presidente, por el ministro de Salud y por nuestro líder dirigente! '. A lo que pregunté: ‘¿Entonces por qué persisten en hacer manifestaciones cierra calles? ', ‘¡Porque han pasado no sé cuántos días y no la han publicado en la Gaceta Oficial! '. Dios mío, ¿cuál era el gran misterio de apurar dicha publicación, para terminar con este desorden y malestar general, además de la terrible imagen de posponedores?

Y como esta situación, se dan otras. Inexplicables... lo cual le ha granjeado al respetable Gabinete del presidente Varela la fama de ‘tortuguismo '; conducta que también puede ser una estrategia fríamente calculada, que llevan a cabo sindicatos hostiles de realizar sus trabajos en cámara lenta, para atrasar la producción, de manera que se afecten las entregas, sabotear las ganancias, las promesas a los clientes y la paciencia de los patrones, atendiendo así, finalmente a sus demandas (sean justas o no).

Pregunto: ¿hasta cuándo el Gobierno va a posponer... 1.-iniciar una campaña educativa de verdad, acerca del manejo de la basura; 2.- una campaña educativa masiva de manejo ordenado y conducta del peatón, en vez de ordenanzas desfasadas de penalizar conductas aisladas; 3.- terminar de reparar a tiempo las escuelas antes del inicio a clases; 4.- hacer un eficiente y realista programa de prevención de la deforestación y destrucción de nuestros recursos naturales?

El asunto es que son aspectos que YA URGE ATENDER...

¿Basta de posponer!

PSICÓLOGO, DOCENTE Y ESCRITOR.