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01 de Mar de 2021

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Orlando Acosta Patiño

Columnistas

¿Cuál es la ciudad de Panamá que queremos?

El informe indica de manera global que el 70 % de las emisiones globales de dióxido de carbono proviene de ciudades

Hace días en Nueva York se presentó el Informe Mundial de las Ciudades 2016 , elaborado por el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos: ‘Urbanización y Desarrollo: Futuros Emergentes ', documento que reúne un análisis global del proceso de urbanización durante las últimas dos décadas, entre 1996 y 2016, que corresponde al período entre cada Conferencia de la ONU sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable, más conocida como Hábitat, que tuvo su primera edición en 1976 en Vancouver (Canadá). En junio de 1996, en Estambul (Turquía), se realizó Hábitat II, y en octubre de este año se llevará a cabo Hábitat III en Quito (Ecuador).

El informe busca dar cuenta sobre qué lineamientos podrá incorporar la Nueva Agenda Urbana, considerada un programa base de diseño y planificación urbana, que se abordará en la capital ecuatoriana como una guía que oriente el desarrollo de las ciudades durante las próximas décadas. Panamá país aún no construye su planteamiento sobre política pública con relación a los asentamientos urbanos. No hay análisis sobre los temas de vulnerabilidad, cambio climático, equidad, crecimiento y espacios verdes. El informe destaca que es el asunto de urbanización (que no es lo mismo que soluciones de vivienda) debe ir de la mano de la planificación.

Bajo el planteamiento de la Nueva Agenda Urbana, pregunto ¿cuál es la ciudad de Panamá que queremos desde una escala regional y local? La política de urbanismo a escala regional se encuentra lejos de lo que recomienda el informe y la definición de una política pública sobre el tema. La ciudad de Panamá crece bajo una lógica de mercado. Queda demostrado que las fuerzas motrices que estiran la ciudad a lo largo de 170 k lineales entre Pacora y La Chorrera es el mercado.

El Corredor de los Pobres anunciado por el Ejecutivo y promovido por un honorable diputado presionará los territorios productores de agua sobre la cuenca de los ríos de Chilibre y Chilibrillo en el corredor transístmico. En el sector oeste, la ciudad será empujada por la Línea 3 del Metro y la presión humana, sobre las subcuencas de los ríos Caño Quebrado, Hule y Tinajones, aumentada mediante la construcción de viviendas formales e informales. Hacia el este por la línea 2 hasta la 24 de Diciembre y más allá.

El informe indica de manera global que el 70 % de las emisiones globales de dióxido de carbono proviene de ciudades. En Panamá aún no terminamos de integrar las decisiones del Metro, por ejemplo, estacionamientos integrados a las estaciones a sus terminales para evitar que los automóviles entren al Centro. No hay estacionamientos públicos en Albrook ni en la Estación de San Isidro ni en San Miguelito. Hay oportunidades de integrar las decisiones políticas, con las urbanas, económicas y las ambientales. Es un tema del cual las instituciones y los decisores se sienten a coordinar la inversión.

La ciudad desde lo local se transforma. El corregimiento central de Calidonia con cuatro estaciones de Metro en el eje de la Justo Arosemena, con el proyecto de mejoramiento de las aceras, parece preparar el mejor barrio de la Ciudad a los especuladores del suelo urbano. La Alcaldía y los recursos de la Ley de Descentralización serán destinado en adecuar las aceras, sin que esta inversión sea recuperada hacia el Estado —desde los dueños de las fincas— mediante mecanismos de plusvalía. No sé cuál es la ciudad que la Alcaldía quiere, a pesar del Plan de Acción Panamá Metropolitana. Sostenible, Humana y Global formulado con apoyo del BID hace poco. Las señales que recibimos son algo confusas, más cuando no ha focalizado la inversión en la recuperación de espacios verdes, como la reserva protegida del cerro Ancón —declarada reserva natural por el Concejo Municipal hace 15 años— en el centro de la Ciudad.

En el caso de los manglares de Juan Díaz, se hace necesario destacar que los mismos han sido talados por desarrollos formales donde el 31.3 % de la actividad de la construcción del distrito de Panamá han mermado la capacidad de regulación de caudales de los ríos, principalmente del Juan Díaz. Los barrios del corregimiento de Juan Díaz vienen inundándose hace años. El conflicto social se acentúa entre promotores, autoridades locales de Gobiernos y residentes. El tema de Panamá Ciudad Resiliente —de recién designación por la Fundación Rockefeller y la Alcaldía— me causa cierto conflicto en entender esa designación desde estos escenarios que describo acá.

Queda claro entonces que la visión de ciudad que tenemos es distinta. Me parece que a los inversionistas, promotores y ministros les ocupan los millones de las obras viales y las casas que se derraman por todos lados. A las autoridades y políticos —alcaldes y legisladores— la reelección. A la gente de Juan Díaz, las inundaciones y al resto de los ciudadanos los costos de transporte y el tiempo que nos toca el traslado desde las ciudades dormitorios a los corregimientos centrales. Hay oportunidades de una ciudad mejor y de preparar una política coherente para aquella que queremos a futuro y participar en la reunión de Hábitat III.

INGENIERO