Temas Especiales

28 de Mar de 2020

Marina Ortiz Mingot

Columnistas

Escritura equilibrada*

.¿Hasta dónde es un avance que las tecnologías estén tan presentes?

Nos encontramos en una era digital y por ello cada vez es más común incluir el uso de la escritura digital en la enseñanza escolar o en cualquier tipo de trabajo. Ordenadores, tabletas, smartphones ... Los utilizamos a diario niños y adultos para comunicarnos o apuntar información. ¿Hasta dónde es un avance que las tecnologías estén tan presentes?

La escritura tradicional, a mano, es una práctica esencial para saber leer, comprender y escribir de forma correcta, ya que al utilizar bolígrafo o lápiz y papel, se crea una representación interna de las letras, que involucra la integración de las áreas visuales y motoras del cerebro. Además se activan áreas relacionadas con la ortografía, el sonido y significado de las palabras. Esas áreas se solapan con otras fundamentales en la producción y comprensión del lenguaje, así como en la comprensión de la lectura, lo que explica las habilidades que se potencian con la escritura a mano. Otros beneficios que nos ofrece, son mejorar la memoria, la retención de conceptos e información en menor tiempo y mayor fluidez de ideas.

‘Quienes cogen sus apuntes de forma tradicional tienen un aprendizaje más profundo de los conceptos, mientras que los que teclean tienen un recuerdo más literal, pero menos memoria de los aspectos conceptuales importantes de la clase ', apunta Juan Lupiáñez, director del grupo de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada. ‘Cuando escribes a mano no tomas nota de todo, porque no da tiempo. A cambio, haces muchos procesos de integrar y seleccionar lo más importante y vas elaborando el contenido ', explica.

El uso de dispositivos digitales es eficaz siempre que sepamos utilizarlo, porque nos permite escribir con más rapidez y claridad, pero hace que nuestro cerebro trabaje menos, por lo que se debe encontrar un equilibrio entre el uso de las tecnologías y la escritura a mano. Sobre todo en los procesos de aprendizaje de los niños, donde cada vez se deja más de lado el lápiz y se utiliza, por ejemplo, un teléfono inteligente, hecho que además se suele incentivar por el asombro y simpatía que provoca en los mayores, hasta convertirse en una costumbre.

Tradición y tecnología pueden ser compatibles en todos los aspectos, y en la escritura, si se tiene conocimiento de los beneficios y desventajas de ambos, su combinación puede dar como resultado un buen uso y comprensión del lenguaje.

PERIODISTA

*CENTRO DE COLABORACIONES SOLIDARIAS (CCS), CCS@SOLIDARIOS.ORG.ES.