Temas Especiales

05 de Apr de 2020

Antolino Herrera Castillo

Columnistas

El agro, un sector que no se corrige

Hasta hace unas semanas celebrábamos de manera apoteósica la nueva ampliación del Canal

Hasta hace unas semanas celebrábamos de manera apoteósica la nueva ampliación del Canal. Luego, como diques que se rompen, surgen protestas de diferentes actores de la comunidad: los productores de arroz en Chiriquí, y los productores de cebolla, los precaristas sin tierra, los niños y profesores de las áreas indígenas, y de otros sectores cercanos a la metrópoli, y la reciente reclamación de los docentes en la educación pública.

Mientras tanto, una amplia población panameña de la clase media hacia abajo, se queja de la dificultad de dotarse de suficientes alimentos y bebidas; la canasta básica. No se postula de manera oficial ni particular el crecimiento general ni sostenido de los precios de los bienes y servicios de consumo masivo al por menor ni al por mayor. En los supermercados sí es cierto que suben de precios algunos productos de uso corriente. En cuanto a los productos del agro, los precios responden a la oferta de los mismos.

Cada vez que un producto, como el tomate, cebolla, ñame, otoe, yuca, pipas, piñas, aguacates o mangos sea escaso, o el agricultor encuentre serias dificultades al producir (plagas, inundaciones o sequías, el costo de los fertilizantes y otros insumos) se ve abocado a vender su producción a un precio más alto. El consumidor es un receptor de precios por ser el último dentro de la cadena de comercialización. Por ejemplo. Productor-Mayorista-Minorista-Consumidor.

Pero el Sector Agropecuario no se corrige. Hoy día genera alrededor del 3.0 % del producto interno bruto (PIB). En la década de los 70, su aporte a la economía era del 14.0 % o más. Se mantienen las mismas estructuras de atraso en el sector. No hay voluntad de corregir el asunto. Solo acciones coyunturales para enfrentar el problema.

Si se diseñan políticas públicas para el sector, vendría a ser una falsedad, si no se implementan. Porque un campesino o pequeño productor tiene que arriesgar su vida y su caballo transitando por senderos lodosos, para llevar sus productos a un intermediario en el peor de los casos. En el interior del país hay muchos corregimientos con serias dificultades para trasladar la producción por causa del mal estado de las vías de acceso, carreteras y caminos.

Por un lado gastamos dinero en los institutos profesionales y técnicos preparando a jóvenes para el Sector Agropecuario, pero el sector sigue rezagado. Nuestro Sector Servicios es el que más aporta a la economía, cerca del 80.0 %; sin embargo, somos de tercer mundo en materia de servicios.

Servicio no significa rebajarse, sino atender al sujeto o persona que camina erguido en la búsqueda de los bienes que necesita. Una manera de solventar la situación en el agro sería organizar las actividades del sector a través de las cooperativas. Otros países lo han hecho y lo han logrado. En China, India, el Mediterráneo y resto de Europa hay buenos ejemplos. El mejor ejemplo lo tienen los países de Escandinavia: Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia.

Aquí mismo en Panamá tenemos buenos ejemplos: la Cooperativa Juan XXIII en Veraguas, la Cooperativa la Esperanza de los Campesinos en Santa Fe de Veraguas y la Cooperativa las Tres Hermanas al norte del distrito de Capira, para citar algunas. A estas las conozco y he visitado, incluso con giras de estudiantes. En esta última observé cómo un grupo de campesinos, con el apoyo de un sacerdote católico lograron organizarse y hoy cuentan con proyectos ganaderos, de granos y verduras, cría de peces, aves de corral y tienda de abastos. Tienen una amplia casa comunal además de ‘pick ups ' para las necesidades de transporte de personas y bienes. Ellos mismos, con una baja escolaridad han conducido la administración de la empresa.

El problema en Panamá es que quienes gobiernan no conocen sobre el cooperativismo o confunden al Sistema Cooperativo con otras ideologías. Más bien será que no quieren que las personas pobres se organicen para resolver sus problemas.

Lo peor del caso sea que hay individuos que vivan de las importaciones de los bienes del agro y ofrecerán todo tipo de obstáculos antes que ver a Juan sin tierra, a Eleuterio o a Policarpo limpiar y preparar sus parcelas o centros de producción, para luego ofrecer sus productos a los connacionales.

Ahora nos damos cuenta de que Panamá no es solo un Canal. Saludos.

ECONOMISTA