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03 de Dec de 2020

Sydia Candanedo de Zúñiga

Columnistas

Las lecciones de historia patria

Nuestros desvelos como docente nos llevaron a entender hace muchos años que la educación debe ser integral y humanística

Nuestros desvelos como docente nos llevaron a entender hace muchos años que la educación debe ser integral y humanística. Así, cuando impartíamos clases, indicábamos al alumno la importancia no solo de nuestra materia, sino de las lecciones de historia y su constante lectura, con el fin de enriquecer el bagaje cultural del estudiante.

En Panamá la Historia Patria se ha considerado la cenicienta en el currículum escolar, a pesar de que esta es fundamental y que nuestro pueblo ha sido de grandes luchas, especialmente por el logro de nuestra soberanía. Es mucho lo que se desconoce y el enfoque dado, de lo poco que se enseña, es un verdadero fraude y una distorsión de la realidad.

En la obra poética Memorial de la Casa Grande , hice una revisión de algunos retazos de la historia panameña y dejé mi testimonio sobre hechos en que fuimos testigos los miembros de mi generación. Como ejemplo tenemos muchos episodios, pero el episodio que se desarrolló el siete de septiembre de 1977, cuando fue firmado el mal llamado Tratado de Neutralidad, es uno que debe llevarnos a la reflexión y poner en su justa dimensión los acontecimientos.

Y ¿por qué decimos ‘mal llamado Tratado de Neutralidad '? Muy simple, porque ese pacto tiene la odiosa cláusula de intervención, la que rotundamente contradice el concepto de Neutralidad establecido por el Derecho Internacional.

Debemos recordar que la lucha por nuestra soberanía sobre el territorio del Canal había empezado desde el mismo momento en que se firmó el Tratado Hay-Bunau Varilla en 1903, sin obviar los hechos patrióticos de diciembre de 1947, hasta el heroico nueve de enero de 1964 y otras tantas jornadas que fueron moldeando nuestra ‘soberana ' identidad nacional y que hicieron posible que los norteamericanos tomaran la decisión de retirarse de la Zona del Canal, para, como decían, acabar con las ‘causas de conflicto '.

Esto desembocó en las negociaciones y los anteproyectos de tratados de 1967, los llamados ‘3 en 1 ', que contenían el acuerdo de entregar el Canal a Panamá el 31 de diciembre de 1999, una Neutralidad tutelada por Norteamérica y su derecho a construir un canal a nivel o un tercer juego de esclusas. Esos anteproyectos de tratados fueron dignamente rechazados por Panamá.

Pues bien, según los entendidos en esta materia, lo que hicieron los norteamericanos durante el período militar fue remozar los 3 en 1, postergando la negociación de un Canal a Nivel y haciendo unos ajustes convenientes a los intereses de Estados Unidos.

Por eso, al aprobarse en 1977 el Tratado de Neutralidad fue desagradable escuchar la confesión, en cadena nacional de radio y televisión, de lo que muchos ya sabíamos, que se nos estaba colocando ‘bajo el paraguas del Pentágono ', se entregaba nuestra soberanía, a perpetuidad y se tiraba por la borda toda la lucha histórica del pueblo panameño. Ese ‘Tratado de Neutralidad ', nueva versión del Hay-Bunau Varilla, incluyó el derecho de intervención de los norteamericanos, no solo en la antigua Zona del Canal sino en todo el territorio nacional. Con esas declaraciones, se aceptaba la traición a los nacionalistas panameños que queríamos una soberanía total.

El país quedó en ascuas. ¿Cómo sería posible tal acto de descaro? Pero, el régimen, tenía guardado un comodín y enseguida lo sacó a la vista de todos, cuando los voceros del entreguismo dijeron: ‘No, es que ‘hemos avanzado, la lucha continúa'... '.

Y después, durante 39 años ¿qué hemos tenido como lucha de parte de esos voceros? Nada; solo grupúsculos de estudio, eliminación por parte de sus Gobiernos prodictadura de las materias de historia que hablan de nuestras relaciones con los Estados Unidos y de la lucha por nuestra soberanía. ¿Y los demás? Todos callados. Las únicas luchas son por el enriquecimiento y por el poder.

Por consiguiente, nos asombra que cada año algunos panameños —como veremos en estos días— conmemoren aquel siete de septiembre de 1977 como una gran fecha, cuando en realidad es la fecha en que se nos colocó ‘bajo el paraguas del Pentágono '.

Así lo expresé en mi obra Memorial de la Casa Grande , publicada en Cartillas Patrióticas , cuando dije:

‘Volvamos a escribir

Al amor que mitiga

No a la truculenta migraña

Que enloquece,

No a la ambición de malos panameños

Que quieren repartirse

El pastel del Canal.

Menos con los tratados

De neutrales engaños

Que siempre nos conducen

A ese dar, sin dar '.

Es importante por ello conocer nuestra Historia Patria y educar correctamente a los panameños, para que sepan cuál es el estatus de nuestra soberanía, porque hay que aceptar la verdad de los hechos y, frente a la verdad, nos uniremos como pueblo y podremos corregir nuestros errores del pasado y del presente, para ser mejores en el futuro.

EXCATEDRÁTICA DE LA UP Y POETISA.