Temas Especiales

30 de Nov de 2020

Eduardo Luis Lamphrey Reyes

Columnistas

Con el ‘sí', todos ganamos

‘Espero que lo que decida Colombia sea el camino de la paz '

Es un honor histórico poder observar al presidente Juan Manuel Santos y al comandante Rodrigo Londoño, conocido con los seudónimos de ‘Timoleón Jiménez ', ‘Timochenko ' o ‘Timochenco ', firmar con un ‘balígrafo ' el acuerdo final de paz, en la heroica Cartagena. Este acto simbólico precede al verdadero reto de este proceso histórico: el plebiscito del 2 de octubre, ese día los colombianos decidirán con un ‘SÍ ' o con un ‘NO ' si respaldan la negociación y el inicio de la implementación de lo acordado.

Los momentos más emotivos del acto fueron cuando Timochenko, en nombre de las FARC-EP, ofrece perdón a todas las víctimas del conflicto y la bienvenida a la democracia a la FARC-EP, por parte del presidente Juan Manuel Santos. ‘Cuando se nos llena la boca hablando de paz debemos cuidarnos de tener el corazón lleno de ella ', dijo Timochenko, haciendo alusión a las fuerzas lúgubres que quieren seguir con la guerra y promueven un ‘No ' al plebiscito de la paz. Timochenko afirmó que se ha refrendado el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera con la firme convicción de que en él se encuentran consignados los cimientos para lograr las transformaciones que reclaman las grandes mayorías y todo el país.

‘Decimos fuerte y claro: no más guerra, no más la guerra que nos dejó cientos de miles de muertos, millones de víctimas y desplazados, y tantas heridas que tenemos que empezar a sanar ', dijo el presidente Juan Manuel Santos en su discurso y reiteró que ‘cambiar las balas por los votos es la decisión más inteligente '.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sostuvo que los acuerdos ‘solo prometen el fin del conflicto armado para una paz duradera en un desarrollo equitativo ' y ‘visualizan una paz que garantiza el papel de la mujer ', porque ‘ya no habrá espacio para una política basada en la violencia '.

Este domingo 2 de octubre los colombianos tienen cita en las urnas para aceptar o rechazar el acuerdo del Gobierno con las FARC-EP. Aunque algunos exjefes paramilitares respaldan el proceso de paz, existe el temor de que los grupos de extrema derecha, que siguen operando en el país, dinamiten los avances hechos para acabar con un conflicto que deja 260 000 muertos, 45 000 desaparecidos y casi 7 millones de desplazados, según cifras oficiales.

Si Colombia dice ‘No ' en el plebiscito, daría la impresión de ser un pueblo esquizofrénico que se aferra a la guerra como forma de vida. América Latina difícilmente lo entendería y sería una frustración para todo el mundo. El ‘No ' acabaría con todo el proceso firmado en Cartagena y sería el cuarto fracaso de un intento de paz en estos 52 años. El propio Juan Manuel Santos afirma que si gana el ‘No ' en el plebiscito, Colombia volverá a la guerra.

Según la Corte Constitucional el ‘Sí ' implica que nos comprometemos a implementar los acuerdos de La Habana y las FARC han dicho que solo se desarman si se implementan estos acuerdos. La consecuencia del ‘No ' es que no se puede, será jurídicamente inviable implementar los acuerdos. Y si no se implementan, pues seguirá el conflicto armado hasta que en teoría, alguien logre negociar unos mejores acuerdos.

Si Colombia dice ‘Sí ' en el plebiscito, se refrenda el acuerdo final del Gobierno con las FARC-EP y pone fin al conflicto armado. Con el ‘Sí ' no se acabará el neoliberalismo ni habrá reforma agraria ni se hará la revolución socialista ni habrá más equidad en la repartición de las riquezas ni se acabará con el narcotráfico, estas acciones se resolverán cuando la correlación de fuerzas esté a favor de ello; sin embargo, para poder hacer esto hay que estar en paz y en vida, solo así regresaremos la historia al tiempo. Las FARC-EP dejarán de ser el movimiento insurgente que durante 52 años luchó contra el Estado y pasarán a la política.

En cualquier parte del mundo un momento así sería el punto de inflexión para el arranque de una nueva era. El escenario del ‘No ' sería un desastre, porque implicaría el retorno a la lógica de las balas, de la confrontación y la muerte.

Espero que lo que decida Colombia sea el camino de la paz. Deseamos que gane el ‘SÍ ', así todos ganamos.

ECONOMISTA