05 de Dic de 2021

  • Argelis Gordón

Columnistas

¿Por qué los cristianos no debemos celebrar ‘Halloween'?

En la actualidad el Halloween es una comercialización de disfraces, máscaras y adornos macabros

El Halloween o el Festival de los Muertos , cuya celebración es el 31 de octubre de cada año, es una fiesta que iniciaron las tribus celtas que resaltaban el cambio de la vida a la muerte. Hoy en día, es celebrado usualmente para realizar rituales. Las brujas celebran la fiesta de Halloween como la fiesta de Samhain , considerada la primera fiesta del año de la brujería, alguna práctica la adivinación, también tratan de ahuyentar a los espíritus tallando una calabaza, la cual usan como linterna para ahuyentar a otra casa los espíritus.

En la actualidad el Halloween es una comercialización de disfraces, máscaras y adornos macabros y es celebrado en parte de nuestra sociedad, inclusive en colegios particulares no católicos.

Los cristianos no debemos participar en esta celebración, Deuteronomio 18 (10 -13) declara que no debería hallarse en ti nadie que haga pasar por el fuego a su hijo o a su hija, nadie que emplee adivinación, practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos. Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable a Jehová, y a causa de estas cosas detestables Jehová tu Dios va a expulsarlas de delante de ti. Debes resultar exento de falta con Jehová tu Dios.

Los cristianos católicos celebramos el día de Todos los Santos que inicia con una vigilia vespertina el 31 de octubre y concluye el 1 de noviembre. Cabe señalar, que el año 840, el papa Gregorio IV ordenó que la fiesta de Todos los Santo se celebrara universalmente.

Hoy día en muchos colegios católicos han adoptado esta celebración, con el fin de no dar pie a la celebración del Halloween , inculcándole a los niños que los cristianos no debemos celebrar Halloween y no darle pie al consumismo de objetos y artículos que van en contradicción con nuestra formación cristiana.

TRABAJADORA SOCIAL.

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