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17 de Apr de 2021

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Jaime Flores Cedeño

Columnistas

La invasión a Panamá y el barrio de El Chorrillo

En sus alrededores se vendía lotería, hay fotos del general Torrijos comprando billetes en esta edificación

La invasión a Panamá y el barrio de El Chorrillo
La invasión a Panamá y el barrio de El Chorrillo

El corregimiento de El Chorrillo, antes de la invasión del 20 de Diciembre de 1989, era mayormente conocido por sus tres calles principales, la 25, 26 y 27, las cuales colindaban con la Zona del Canal.

Estas calles contaban con casas de madera y mampostería, siendo habitadas generalmente por afrodescendientes llegados en la época de construcción del Canal y grupos del interior del país que tenían el propósito de estudiar y trabajar.

Estas casas eran descritas por dentro como pequeños pueblos, algunas contaban con dos y tres balcones muy vistosos, cuartos no muy amplios, con jorón y baños de uso comunal repartidos entre varias familias, tenían además un patio central que venía a ser el sitio de reunión y de celebraciones.

El barrio estaba muy cercano al antiguo Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa en la avenida A, esto propiciaba una presencia casi constante por parte de la policía por medio de rondas a pie, lo que incentivaba una relación entre la comunidad y los agentes del orden.

El Chorrillo contaba con algunos lugares de diversión como: el cine Fox cuya entrada era de 25 centavos; los muchachos jugaban en el cuadro Maracaná, hoy remodelado, y los más adultos iban a la cooperativa de pescadores que venía a ser un punto de reunión en donde se planeaban nuevas pescas y se hablaba del acontecer nacional. La Iglesia Nuestra Señora de Fátima, que sobrevivió a la invasión, reunía a muchos feligreses devotos de esta virgen y seguidores del evangelio católico, aunque también existían iglesias protestantes.

Los fines de semana llegaban servidores públicos, de empresa privada y ciudadanos en general a degustar el famoso pescado frito con patacones, acompañado de una cerveza u otro refresco, nadie se metía con los visitantes, de los cuales algunos llegaban a integrarse con la comunidad.

Muy recordada era la Casa de Piedra que poseía una amplia arquitectura, acompañada con balcones y pasillos techados. En sus alrededores se vendía lotería, hay fotos del general Torrijos comprando billetes en esta edificación. Debemos precisar que esta estructura fue derribada pocos años antes de la invasión para construir un edificio de viviendas para los policías.

La comparsa de El Chorrillo constituía una de las mayores expresiones musicales de sus habitantes cuyas tonadas se hicieron famosas con una canción de carnaval de los ochenta interpretada por Pedrito Altamiranda.

A raíz de la invasión del 20 de Diciembre de 1989, lo que era originalmente este popular barrio desapareció en menos de 24 horas, producto del ataque nocturno y desmedido de las tropas estadounidenses. Resulta importante enfatizar que no hubo otra comunidad o sector en el país que sufriera más trágicamente la violencia de la invasión como fue el barrio de El Chorrillo. Los invasores, con toda su experiencia de guerra, sabían muy bien lo que causaría un bombardeo aéreo y terrestre como el que se dio aquella fatídica noche cercana a la Navidad contra un puesto de mando militar que colindaba con un barrio como el que hemos descrito.

El resultado del ataque armado no fue otro que decenas de muertos y heridos de la población civil, en abierta violación a Convenciones Internacionales, como la suscrita en Ginebra después de la Segunda Guerra Mundial.

Cientos de familias tuvieron que huir del bombardeo a la mitad de la noche, mientras que en algunos residenciales de las clases altas se brindaba con champaña la llegada de los invasores, y no muy lejos de El Chorrillo, Endara, Arias y Ford tomaban posesión del Gobierno en una base militar estadounidense.

Meses después de la invasión, el Gobierno de turno envió a los habitantes de El Chorrillo a hangares situados en el área de Albrook, en donde fueron amontonados de una forma casi infrahumana por algo más de un año. Nos viene a la memoria que este hábitat, si es que se puede llamar así, no contaba con medidas sanitarias, atención médica adecuada y había escasa alimentación, lo que generó múltiples protestas por el mal trato dispensado.

Los jóvenes de veinte o treinta años no vivieron estos hechos y muchos no saben lo que era realmente El Chorrillo antes de la invasión; lo cierto es que esta acción militar que trajo luto y fragmentación familiar, fue el detonante que causó pocos años después una situación de violencia y pandillerismo en esta comunidad. A ello debemos sumar que los distintos Gobiernos de turno no prestaron la ayuda clínica, social y económica oportuna a los niños, jóvenes y adultos que vivieron minuto a minuto el ataque armado de la mayor potencia militar del mundo de ese entonces.

ABOGADO E HISTORIADOR.