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15 de Jan de 2021

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Rafael Carles

Columnistas

Una agricultura más sostenible

En el mundo hay 2 mil millones de adultos con sobrepeso, de los cuales 600 millones son obesos

La creciente ola de obesidad a nivel mundial no solo es un problema para los nutricionistas y especialistas en salud pública sino también para el mismo planeta Tierra. La comida chatarra, los sistemas de producción masivos de alimentos, la industrialización y la rápida urbanización están impulsando la utilización exagerada de recursos y el aumento desproporcional del consumo de productos y alimentos ultraprocesados. Cambios todos que constituyen la principal causa de la subida exponencial de la obesidad y las enfermedades no transmisibles (ENT).

En el mundo hay 2 mil millones de adultos con sobrepeso, de los cuales 600 millones son obesos. Esta epidemia viene acompañada de otra cifra terrorífica: casi 800 millones de personas sufren de hambre y alrededor de 2 mil millones tienen deficiencias nutricionales. El consumo excesivo de alimentos procesados se produce a expensas de la capacidad de resistencia del planeta, la atmósfera, los océanos, los cursos de agua, la tierra, y una rica diversidad de vida que soporta una población de 7 mil millones de personas.

El sistema mundial de producción de alimentos es uno de los motores que más afecta el planeta Tierra. Un área aproximadamente del tamaño de América del Sur se utiliza para cultivos y otra similar a África sirve para criar ganado. La actividad humana está recurriendo a los recursos de la Tierra hasta el punto que algunos geólogos sostienen que la Tierra dejó atrás su estabilidad climática de más de 10 mil años de duración (Holoceno) y rápidamente se está deslizando a un punto menos previsible (Antropoceno).

Con la población a punto de sobrepasar 9 mil millones en el año 2050, es urgente crear un nuevo modelo de agricultura que permita alimentar la población mundial con una dieta saludable sin socavar los límites propios de la Tierra. Según la Organización Mundial de Salud (OMS), las dietas malsanas, la inactividad física, el consumo de tabaco y el exceso de consumo de alcohol, son la causa del 80 % de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, y al menos un tercio de todos los cánceres comunes. Se estima que las ENT costarán a la economía mundial $800 mil millones de dólares durante las próximas dos décadas.

Sin embargo, la buena noticia es que las dietas con alimentos mínimamente procesados, ricos en frutas y legumbres, granos enteros, nueces, semillas, tubérculos y con poca carne y cantidades moderadas de pescados y mariscos de origen sostenible, son beneficiosos para la salud. De allí la importancia de vincular el futuro del sistema mundial de alimentos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), porque será imposible cumplir con estos objetivos o cualquier otro que involucre el problema del cambio climático. Los cambios en los hábitos alimenticios, como la reducción del consumo de carne roja, podrían evitar más deforestación, incluso con una población de más de 9 mil millones. Igualmente, estos cambios alimentarios podrían reducir la mortalidad mundial un 10 % y las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos, un 50 % en 2050.

Actualmente, la OMS ha conformado una Comisión para evaluar científicamente si una transformación global del sistema alimentario puede producir de manera sostenible alimentos sanos a una creciente población mundial. También busca explorar las sinergias y compatibilidades entre los seres humanos y la salud del planeta, al igual que definir pautas concretas a las empresas que controlan el sistema alimentario mundial para empujarlos a un mundo más sostenible.

La Comisión tiene previsto entregar su evaluación a finales de este año, y hasta ahora cuenta con la participación de expertos mundiales en salud, economía, psicología, agronomía, geología y gobernabilidad. Esperamos que a través de una hoja de ruta específica nos ayude a vincular la política, el interés corporativo y las prácticas comerciales con los cambios de estilos y hábitos de consumo necesarios para arrancar un nuevo mundo en 2020 y desarrollar un modelo de agricultura sostenible. Porque si no es así, incumpliríamos como sociedad con una responsabilidad generacional fundamental que es dejar a nuestros hijos y nietos un planeta Tierra en mejores condiciones que cuando lo recibimos. Algo impensable años atrás con tanta tecnología disponible y tantos recursos al alcance de nuestras manos.

*EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR EN SALUD PÚBLICA.