Temas Especiales

24 de May de 2022

  • Alberto H. González Herrera

Columnistas

La hora del Derecho Penal

Atilio Rubiales resultó sancionado por delito de posesión agravada de drogas, toda vez que la pena mínima es de 8 años de prisión

Atilio Rubiales resultó sancionado por delito de posesión agravada de drogas, toda vez que la pena mínima es de 8 años de prisión. No solicitó proceso abreviado, se declaró culpable y deberá cumplir por lo menos 64 meses en la cárcel, si es que resulta beneficiado con libertad condicional. Su pecado fue el haber portado sobres con sustancia ilícita (marihuana) que excedían la dosis mínima y en conjunto pesaron 24.89 gramos, además de diez dólares en billetes de uno. No hubo mayor investigación, solo bastó un informe policial que anotaba que se le sorprendió nervioso en la calle y la ratificación de los agentes policiales. Situaciones como la antes descrita constituyen el pan de cada día en nuestro medio, a la justicia penal normalmente llegan los peces pequeños a pesar que existen mecanismos para alcanzar a los peces grandes y reprimir los hechos más graves. Ahora mismo surge el gran reto para el sistema penal, luego de la confesión del presidente de la trasnacional brasilera experta en megaobras que aceptó se entregaban coimas, generosas dádivas e incentivos a servidores públicos de los países donde eran contratados.

Esta coyuntura denota que ha llegado la hora del Derecho Penal en el Istmo. No hay excusas ni excepciones, el Código Penal vigente desde el año 2008, cuenta con múltiples normas aplicables a los que se beneficiaron, colaboraron, impulsaron y sacaron ventajas de dichas contrataciones de la empresa extranjera. Algunos delitos son: enriquecimiento injustificado de servidores públicos (art. 351 C.P.), blanqueo de capitales procedente de corrupción o enriquecimiento injustificado (art. 254 C.P.), facilitar el blanqueo de capitales (art. 255 y 257 C.P.), pertenecer a grupo delictivo organizado (art. 328-A C.P.), corrupción de servidores públicos (art. 345 C.P.), etc. Sabido ello, se requiere valentía, buen juicio, entereza, proactividad, voluntad y actitud desde los entes que manejan la información de las múltiples transacciones en las entidades bancarias, en el Registro público, la Superintendencia de Bancos, la Superintendencia de Valores, empresas inmobiliarias, empresas vendedoras de autos, firmas de contadores, firmas de abogados, entre otros, a fin de colocar a buen recaudo a los miembros de la delincuencia supraorganizada. El conducir a Fiscalías a los ‘hombres de paja' y ‘testaferros' que se ganan la vida manejando propiedades, cuentas, bienes muebles e inmuebles y demás beneficios, aparentando ser inversionistas o negociantes; incapaces de levantarse en la madrugada como la mayoría de los panameños que sudan desde antes de las 5:00 a.m. hasta pasada las 8:00 p.m., porque trabajan como esclavos para vivir como mestizos. Este sería un buen inicio, aunado al hecho de indagar y aplicar medidas ejemplares a los receptores criollos de jugosas regalías por la puesta en evidencia de su amo.

No perdamos la fe, las vigentes Convenciones Interamericana y de las Naciones Unidas contra la Corrupción, facilitan la recuperación de dineros y datos en el exterior, y en los juzgados penales patrios, esperamos que se sienten en el banquillo respectivo los tipos ‘juega vivo' y ‘falsos exitosos' de nuestro entorno social.

DOCENTE, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.