Temas Especiales

23 de Nov de 2020

Dorindo Jayan Cortez

Columnistas

Reformas a la ley universitaria

Vivimos tiempos definitorios para la educación superior en la región. En Panamá afrontamos el dilema: hay que dar el salto hacia la innovación

Vivimos tiempos definitorios para la educación superior en la región. En Panamá afrontamos el dilema: hay que dar el salto hacia la innovación. Lo que resulte, hacia el fututo próximo, está asociado a las respuestas que los universitarios de hoy den a la necesaria renovación institucional que se impone. Por ello habría que tomar como positivo el ejercicio reformista que impulsa la administración de la Universidad de Panamá (UP). Se ha convocado, para ello, un Congreso Universitario el cual también estimamos conveniente con las observaciones que en misiva hemos hecho llegar al Rector Eduardo Flórez.

La propuesta de reforma debe estar dirigida, entonces, a re-direccionar la estructural funcional de la institución, que revalore la pertinencia de la elevada burocracia institucional, así como la exagerada centralización y culto a la autoridad; y en donde sea sopesada la pertinencia del modelo de escogencia de las autoridades. Son cambios, más allá de lo cosmético, que hay que llevar adelante con participación de la comunidad universitaria, y no solo con la voz de quienes nos administran, mucho menos, con la aislada creatividad del legislador.

Respecto al Congreso, la misiva que hemos dirigido a la autoridad, con fecha 2 de marzo, destaca que ‘compartimos la necesidad de iniciar los pasos para la reforma de la Ley 24, orgánica de la Universidad de Panamá. Así como el convocar un Congreso universitario de manera que los interesados, en cada uno de los estamentos, expresen sus propuestas a fin de acordar una propuesta consensuada que fortalezca la institución.

Lo que no compartimos, como destacamos en la nota, es la fecha para la cual está convocado el Congreso Universitario, 8, 9 y 10 de marzo del año en curso. Es cierto que debemos actuar con prontitud, sin embargo la prisa no debe llevar a concitarnos para tan fundamental tarea en momentos en que no hay vida universitaria, con universitarios, principalmente docentes y estudiantes, que ya nos disponemos, en los próximos días, a reiniciar la jornada académica. Las clases se inician el 13 de marzo, por lo que estaríamos en Congreso en medio del proceso de matrícula.

Hemos señalado a la Administración que sabemos del interés que late en la propuesta ya elaborada, la cual busca ‘renovar la institución'. Solo que para esto, hay que debatir y aportar bastante sin irnos al apuro, por lo que valdría la pena reconsiderar la fecha de tan importante jornada y que, de no ser posible, se evalué otros encuentros (que incluya también a los Centro Regionales, por lo general marginados en este tipo de eventos), de manera que los universitarios se consideren verdaderamente consultados y, no se piense, que es otro el ánimo que fundamenta tan necesaria iniciativa.

Y es que ‘renovar la institución' implica, así mismo, superar aquellos métodos que no son lo que facilitan los espacios de participación e independencia tan necesarios para enrumbar a la universidad por los caminos de su real desarrollo. El fondo y la forma deben asociarse para un mejor resultado.

DOCENTE UNIVERSITARIO.