Panamá,25º

21 de Jan de 2020

Eliécer Rodríguez

Columnistas

Lolita y Martinelli

Lolita pasa sus tristes días en un pequeño estanque. Martinelli pasa los suyos en una amplia zona confort, insultando nuestra inteligencia

Lolita es una ballena orca nacida en 1966, capturada en las aguas del Sur de Florida a los cuatro años en 1970 y sometida a cautiverio en el Miami Seaquarium, ubicado en Cayo Virginia, Condado Dade, muy cerca de Brickell Ave., donde brinda espectáculos circenses por espacio de más de 40 años. En la actualidad, Lolita mide unos 20' de largo y pesa unas 7000 libras.

Ricardo Martinelli es un empresario y político nacido en tierras panameñas en 1951. También reside en el Condado Dade, hacia donde huyó despavorido para escapar de la justicia panameña. Reside en Brickell Ave., muy cerca del Miami Seaquarium, desde donde también nos brinda ocasionales distracciones circenses a través de Twitter. Actualmente Martinelli debe medir unos 5'9' y pesar unas 200 libras.

Lolita pasa sus tristes días en un pequeño estanque exhibiendo una gran indiferencia. Martinelli pasa los suyos en una amplia zona confort, insultando nuestra inteligencia. A Lolita en su reducido mundo, se le impide la oportunidad de desarrollar un comportamiento normal. A nuestro fugitivo expresidente, se le obsequia un enorme espacio para incentivar exponencialmente lo amoral. A través de las redes sociales, al señor Martinelli se le brinda la magnífica ocasión para que expulse cuanta impureza anida en su cerebro.

La codicia de unos cuantos inescrupulosos mercaderes mantiene a la ballena Lolita sumida en la desesperación. Su estanque ni siquiera tiene la profundidad necesaria como para que se sumerja completamente y pueda así proteger su piel del inclemente sol miamense. A Martinelli también la codicia, la falta de escrúpulos y la ambición desmedidas lo mantienen alejado de su terruño natal.

People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) y el Animal Legal Defense Fund luchan incansablemente todos los días para que la orca Lolita sea inmediatamente liberada, porque pertenece a una familia en peligro. Martinelli y sus hijos también pertenecen a una familia peligrosa, sobre todo para las arcas y el pueblo clama por su condena. A diferencia de lo que hace PETA en EUA, Martinelli y sus lacayos esperan que en Panamá, sus electores, durante las próximas elecciones de 2019, metan la pata.

Millones de panameños clamamos a Dios para que ilumine a una empobrecida y desteñida Corte Suprema de Justicia y, así sea el único y quizá último acto de brillantez, lleve a Martinelli a vivir confinado en una reducida celda, por lo menos la misma cantidad de años que lleva Lolita agonizando en un estanque. Y a nuestra famosa estrella acuática, enviarla a los anchos mares del mundo a disfrutar la libertad que desde su infancia le fue truncada.

DOCENTE UNIVERSITARIO.