20 de Feb de 2020

Carlos Barragán Solís

Columnistas

Cecilia Alegre ha muerto

Lo gris se vuelve lluvia por la noche y esos muertos quisieran un gabán para arropar sus sueños bajo tierra (Korsi)

Lo gris se vuelve lluvia por la noche y esos muertos quisieran un gabán para arropar sus sueños bajo tierra (Korsi). Ha muerto Cecilia Alegre 1933-2017. La conocí durante un diciembre estival, ella había llegado a la Normal de Santiago de Veraguas con el propósito de dictar varias conferencias sobre la Nueva Escuela, una corriente pedagógica impulsada por EUA, cuya doctrina tiene asidero en el pragmatismo.

Cecilia ya tenía un sueño: impulsar la Doctrina Social de la Iglesia Católica Romana, amparada en el partido prohijado por el Vaticano, la Democracia Cristiana. Funda junto a otros panameños el Partido de la Estrella Verde. De su mano conocí a Charles Peguey, Bergson a Jacques Maritain. Viví junto a ella, Cecilia, la lozanía de las ideas progresistas, a su partido la derecha panameña lo bautizó como ‘Sandía', por dentro, rojo, y verde por fuera.

El desconocimiento, total, de una burguesía, zafia, panameña le limitaba en el estudio y cabal conocimiento del proyecto político del Vaticano que habrá sido concebido para represar el torrente rojo que invadía Europa. Ya Marx, en carta a Friedrich Engel, advertía de la retórica clerical y su engañosa política social del Pope Mayor, asentado en Roma.

Hoy se habla de la ‘responsabilidad social empresarial'. Católica practicante, asistía diariamente a misa en el Santuario de Calle 50. Católica, honesta, así como lo propugnan el jesuita Francisco, hoy. No queremos empresarios comesantos y expulsadores de diablos. Empresarios quienes se llenan de hostias y niegan el salario justo al trabajador. Empresarios vulgares y tiranos que patean al obrero que le engrosa la cartera bancaria. Empresarios católicos camanduleros, recitadores de Mateo, Lucas, Juan y Marcos, quienes hacen gárgaras de cristiandad con el salario del obrero.

Cecilia, siempre respetuosa, jamás me propuso afiliarme a la juventud de su partido. Ya maduros los dos, propuse un encuentro con Thelma King H., esa valiente, revolucionaria auténtica: irrepetible como me dijera Nazarena Navas Thelma, le dice a Cecilia: ‘Carlos Manuel, quien siente un sentimiento especial por tî, es testigo de lo que le dije una vez. Carlos Manuel dile a Cecilia que mientras sea la que le lleva la Agenda a Ricardo Arias C., se cancela la feliz iniciativa de que seas la primera mujer presidenta de Panamá'. Cecilia respondió con una leve sonrisa, propio de ella.

Cada vez que muere una Gran Amistad, para utilizar una frase de Maritain, morimos con ella. Y para los que creemos en el mundo invisible a los ojos de la carne en ese infinito universo de las estrellas, creemos en verdad que estas palabras húmedas de un sentimiento amical serán leídas por Cecilia Esther.

PERIODISTA