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28 de Feb de 2021

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

La invasión: entrevista a Noriega sobre Japón (II)

A confesión de culpa, relevo de pruebas.

‘Nuestro objetivo es desestabilizar el país sin arriesgar nuestra presencia e influencia allí, y al mismo tiempo tener una base legítima para abrogar los Tratados Torrijos-Carter. Nuestra política debe desarrollarse a lo largo de las siguientes líneas: una campaña de acciones encubiertas para desestabilizar a Panamá, acusando a las Fuerzas de Defensa de Panamá, particularmente al general Noriega, de tráfico de drogas... y de estar vinculados a los servicios de inteligencia cubano y de Estados Unidos (Memorándum Secreto-Sensitivo del Consejo de Seguridad Nacional, 8 de abril de 1986)'.

A confesión de culpa, relevo de pruebas.

EE.UU. se opuso al Canal francés bajo el presidente Hayes (1880). Se opuso al Canal que negociaba Nicaragua con Japón, para lo cual atizó una revuelta en 1909 que derrocó al presidente José Santos Zelaya. Ocupó a Nicaragua por más de tres décadas y le dejó a la dinastía Somoza como legado.

Del CSN y la entrevista al general Noriega, extraemos las siguientes conclusiones: (1) EE.UU. obstaculizó la ayuda de Japón a Panamá; (2) EE.UU. frenó el ascenso de Japón como rival en esa época; (3) EE.UU. boicoteó la Comisión Tripartita para entorpecerla hasta que surgieran circunstancias más favorables; (4) EE.UU. chantajeó a Japón para expulsarlo de Panamá: su acercamiento al Canal era ‘incompatible' con los acuerdos de seguridad Washington-Tokio; (5) EE.UU. intervino en asuntos soberanos de Panamá, impidiéndole desarrollar libremente sus relaciones internacionales.

Las citadas intervenciones palidecen ante las cometidas durante la invasión, cuando Panamá fue usada como rata de laboratorio para experimentar tecnologías avanzadas que luego sirvieron para masacrar a pueblos del Medio Oriente.

El documento ‘Secreto-Sensitivo' reconoce que las FDP se proponían no hacer un nuevo Canal sino extender la vida del actual. En caso contrario, las FDP consideraban que la construcción de una nueva vía ‘debía garantizar la participación de Japón, Europa Occidental y Latinoamérica para impedir que Estados Unidos controle directamente el nuevo Canal'.

Según el CSN, en 1986 ‘Japón es el reto económico fundamental y podría convertirse en la potencia industrial líder a nivel mundial. Si, además, controla un nuevo Canal en América, podría eventualmente ejercer influencia económica decisiva en el Hemisferio Occidental, expulsando a Estados Unidos de su área natural de influencia'.

Tras la invasión, Japón, que había establecido a Panamá como el centro de su expansión en Latinoamérica, retiró sus depósitos del Centro Financiero Internacional y redujo su presencia diplomática y su influencia política en la región. Se produjeron sospechosos asesinatos, secuestros, accidentes, atentados terroristas a funcionarios y empresarios japoneses en Panamá, El Salvador, y otros países de Centroamérica.

La misma élite que dominó Panamá desde 1903, con la pausa breve del Torrijismo, fue reinstaurada en 1989 para continuar la dominación de EE.UU., igual que hicieron en Nicaragua en 1909.

En el siglo veinte, al menos seis panameños del más alto perfil fueron eliminados por EE.UU. para mantener su monopolio canalero:

(1) el general de División Victoriano Lorenzo, militar invicto y primer guerrillero del siglo veinte, fusilado por un Consejo de Guerra ilegal el 15 de mayo de 1903 por no plegarse al Tratado de Paz del Wisconsin, indispensable a la construcción del Canal;

(2) el general Esteban Huertas, jefe del primer Ejército Nacional, despojado de cargos y honores y pasado a retiro luego de que el embajador de EE.UU. ordenara el desmantelamiento del cuerpo armado en noviembre de 1904, tras acusarlo de intentar derrocar al presidente conservador Manuel Amador Guerrero;

(3) el presidente Arnulfo Arias, derrocado en 1941 por eliminar el ‘derecho de intervención' de EE.UU. en la nueva Constitución, defender la neutralidad del Canal y rechazar una alianza militar con EE.UU.;

(4) el presidente José Antonio Remón Cantera, asesinado por agentes de EE.UU. el 2 de enero de 1955 por exigir revisiones al Tratado de 1903;

(5) el jefe de Gobierno y general Omar Torrijos, asesinado el 31 de julio de 1981, por negarse a cortar sus vínculos con Japón y a abrogar o renegociar los Tratados del Canal;

(6) el Jefe de Gobierno y general Manuel A. Noriega, el 20 de Diciembre de 1989, por negarse a cortar su vínculos con Japón, a renegociar los Tratados del Canal, a restaurar la Escuela de las Américas y a plegarse a los intereses de seguridad de EE.UU. (Ver: Julio Yao, El Monopolio del Canal y la Invasión, en prensa).

Mi amigo Eduardo Galeano lo resumió lacónicamente: ‘El único pecado de Noriega fue serle infiel a la CIA'.

*ANALISTA INTERNACIONAL, EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR Y ESCRITOR.