Temas Especiales

25 de Feb de 2021

Alejandro Salazar Z.

Columnistas

Observatorio Social y de Seguridad Ciudadana

Son muchas las similitudes, aunque la eficacia de cada modelo siempre ha sido objeto de dudas.

Las políticas de seguridad de las últimas décadas, y de los distintos Gobiernos, no se guardan mayores distancias. Son muchas las similitudes, aunque la eficacia de cada modelo siempre ha sido objeto de dudas. Ahora, en la actual administración, uno de los componentes fue ‘Barrios Seguros', de cuyo éxito se habló mucho en los primeros meses. El financiamiento público, para enfrentar la inseguridad reinante, parece no haber tenido un final acorde que los objetivos planteados. Esto es concluyente, si tomamos en cuenta la medida, en fecha reciente, de integrar la ‘Fuerza de Tarea Águila', unos 300 efectivos encargados de enfrentar los delitos en Panamá y Colón.

Debe haber una policía pública que oferte a la población, como a la misma economía nacional (a quienes buscan invertir), los espacios de seguridad para que se conviva sin miedo, de garantizar calles tranquilas en las que no hayan disparos, robos, narcotráfico, secuestros; en fin. Estos males sociales podrían agudizarse hacia futuro, por aquello del desplazamiento poco planificado de la población y concentración hacia las afueras (el nuevo Colón), por el agotamiento de los proyectos generadores de empleos que empuja a la desesperación y, por tanto, a las conductas delictivas. Frente a este panorama, que para algunos se ve venir, hay que encontrar respuestas que no solo sean aquellas que estén sustentadas en la represión, en los fusiles, en los barrotes.

Las acciones para atender esos problemas, sin entrar en aquello de ‘mano amiga' o ‘mano dura', también deben venir de otros organismos que no son, necesariamente, los tradicionales (los organismos de seguridad), sino de otros intérpretes de la sociedad que, con sus aportes, coadyuven en una política pública efectiva y sustentada en los derechos humanos. Precisamente, el recién creado Observatorio Social y de Seguridad Ciudadana, en el Centro Universitario de Colón, es tan solo un punto de partida que se une a otros esfuerzos, como el de la Cámara de Comercio, de poner granos de arena que contribuyan en el tratamiento de un flagelo que hay que extirpar.

La iniciativa que nace de la Universidad de Panamá, y que cuenta con docentes de diversas especialidades del CRU de Colón, es consustancial a la misión de la casa de Méndez Pereira, que responde al entorno social desentrañando su naturaleza. En efecto, el Observatorio buscará, a partir del conocimiento de la realidad, del manejo de los datos, pero también con la reflexión de las causas que motivan las actuaciones delictivas, elaborar las propuestas que medien en la atención de los conflictos, de estructurar las recomendaciones que aporten a la construcción de una política pública dirigida a mejorar el tratamiento de la problemática delictiva en la provincia.

Es un camino que, obviamente, habría que considerarlo como oportuno y pertinente, pero que en todo caso, para la efectividad de los resultados, dependerá de los ‘poderes de arriba'. Lo cierto es que lo que está en juego es la tranquilidad social, el vivir sin terror, el garantizarle a la población seguridad sin que esta garantía solo sea producto exclusivamente de la violencia institucionalizada.

DOCENTE UNIVERSITARIO