La Estrella de Panamá
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16 de Oct de 2019

Belisario Herrera A.

Columnistas

Noriega se equivocó de camino

Su muerte ha quedado cubierta por un espeso silencio que él se impuso estoicamente y así mismo fue para sufrir tan grave enfermedad

Al difundirse la noticia del fallecimiento del exgeneral Manuel Antonio Noriega, se hicieron presentes las circunstancias en que iniciamos una amistad, justamente cuando ambos estudiábamos en el Instituto Nacional, en los inicios de la década del 50 en que noté dentro de su espíritu enigmático, muy hermético, que él estaba siendo influido por un socialismo mediatizado con el sistema capitalista, cuyas conferencias dictaba fuera de esas instalaciones, una o dos veces lo acompañé para oír al autor de esas exposiciones, Dr. Demetrio A. Porras, pero mientras Noriega siguió a su lado hasta afiliarse al Partido Socialista que él lideraba, desistí de participar como su oyente, pues consideraba que el contenido de sus exposiciones no era consistente con mis principios, ya comprometidos contra el entonces colonialismo en la ex Zona del Canal.

Noriega fue un destacado militante de esa organización política por muchos años y hasta se convirtió en el hombre de confianza de Porras, que lo acompañaba en mítines de barrios, lo mismo que en distintos lugares del interior. Supe después que un hermano suyo, que ocupaba un cargo diplomático en Perú, influyó para que fuera favorecido con una beca para realizar estudios militares en la Academia de El Chorrillo, donde culminó su formación en forma satisfactoria. Vistiendo su uniforme de teniente, volvimos a vernos en 1960 en calle Veraguas y tuve la cortesía de que subiera a mi departamento para presentarle a mi familia, su visita fue breve porque tenía otras diligencias que realizar, me quedé con la idea de su comportamiento esquivo y así continuó a lo largo en que por razón de algunos cargos judiciales que desempeñé durante el Gobierno en que gobernaron las fuerzas castrenses.

No debo reservarme la opinión que mantengo tras muchos análisis de que Noriega incurrió en enormes provocaciones frente al enorme poderío de EE.UU., cuando en un desafío descomunal frente a la soldadesca yanqui acantonada en nuestro país, comprometía a nuestro pueblo a un enfrentamiento, pero el problema de Noriega para lograr un diálogo de paz con EE.UU. y cesaran las incursiones de tropas acantonadas en la Zona del Canal fuera de sus límites, es que carecía de autoridad y ya se le mencionaba el expediente que se había levantado en su contra por lavado de dinero y narcotráfico, por lo que es la razón que había tomado el camino desesperado y fue el culpable de que se desatara el genocidio que se dio el 20 de Diciembre de 1989 y que pudo evitar, si se hubiera retirado hacia un exilio dorado.

Su muerte ha quedado cubierta por un espeso silencio que él se impuso estoicamente y así mismo fue para sufrir tan grave enfermedad que me obliga a sinceramente a lamentar su fin vital, ya que pudo haber alcanzado un mejor dictamen ante la historia.

ABOGADO Y PERIODISTA.