Panamá,25º

15 de Dec de 2019

Marlon Morales

Columnistas

Manuel Antonio Noriega, fue un preso de sus propias acciones

En el mes de enero de 2017, y tras 27 años detenido, por narcotráfico, la defensa del  ex general Manuel Antonio Noriega

En el mes de enero de 2017, y tras 27 años detenido, por narcotráfico, la defensa del  ex general Manuel Antonio Noriega, ha buscado ante las autoridades una medida de casa por cárcel permanente, tras la solicitud de un arresto domiciliario ante una operación cerebral a la que fue sometido en meses pasados del año 2017.

Los medios radiales, escritos, televisivos y las redes  sociales han mostrado sus puntos de vista sobre la medida, un no rotundo se ha manifestado ante la posibilidad de que el mal  llamado ex hombre fuerte de Panamá, lograra terminar sus días en casa junto a su familia a pesar de haber superado la operación y encontrarse en estado delicado.

Su abogado Ezra Ángel, en entrevista realizada me informó algo que yo no recuerdo haber visto en titulares de medios de comunicación. Ángel, señaló que Noriega ya pidió perdón por sus acciones; en la misma entrevista le pregunté sobre los delitos de lesa humanidad que cometió el “MAN” como era conocido por las siglas de su nombre, y que le impedirían un arresto domiciliario  a pesar de su avanzada edad, "82" años.

Según destacó el abogado los convenios que regularizaron penas para los delitos de lesa humanidad se realizaron en el año 1995 y por ello los delitos de Noriega en ese aspecto, pierden vigencia, pues se cometieron antes de 1989, lo que inhabilita aplicarle estas medidas rigurosas de mantenerlo detenido en una cárcel.

La dictadura militar en Panamá que duró 21 años, y de los cuales Noriega gobernó 6 años y medios aproximadamente tras ser derrocado por el ejército de los Estados Unidos, a través de una invasión que aún genera opiniones divididas, hace un llamado a los líderes políticos y a la sociedad panameña en general  y es que a 27 años de aquellos sangrientos e imborrables recuerdos en los que incluso se vieron enfrentados el pueblo contra el pueblo; para el ciudadano panameños común, la salida de Manuel Antonio Noriega del poder, buscaban que el país fuera administrado por gobiernos democráticamente electos destinados a dirigir al país con rumbo  a una vida más digna y alejada de la violencia y del tráfico de drogas que se vivía en aquel momento.

Así como el Líder comunista Cubano Fidel Castro(Q.E.P.D), Durante 5 décadas vio caer a 5 ex presidentes de los Estados Unidos e incluso morir algunos,  mientras dirigió la Isla en medio de grandes conflictos sociales, hoy el ex hombre fuerte de Panamá, como muchos aún le llamaban-y aunque en un estado de salud reservado- llegó a ver la muerte a sus 3 principales contrincantes políticos en aquel año de turbulentas elecciones de mayo de 1989, y quienes lideraron la denominada Alianza Democrática Opositora ADO Civilista, que en su momento lideró el ex presidente de la república de Panamá Guillermo Endara Galimany, (Q.E.P.D) por el partido Liberal Auténtico, Junto a sus Compañeros de terna Ricardo Arias Calderón, (Q.E.P.D.) y Guillermo (BillY)Ford, (Q.E.P.D).

Con la era democrática creció una expectativa de justicia social, rápidamente el país dio avances en una pujanza económica, convirtiéndose en una nación  muy competitiva a nivel latinoamericano; hoy  sin embargo, al transcurrir de los años, los medios de comunicación social y más recientemente la inmediatez con que cuentan las redes sociales, se reporta un desvío en el camino de los principales objetivos que buscaban para la sociedad panameña quienes lucharon para  vivir en un país en democracia a finales de los años 80.

El tiempo ha demostrado que hay personas que hay permitido la entrada a nuestras vidas de una corrupción inimaginable en la administración de la cosa pública y que afecta a las grandes mayorías, lo que ha traído en ciertos sectores, desigualdad, ineficiencia, en los sistemas de salud, inseguridad alimentaria,  transporte público ineficiente,  inseguridad pública y principalmente en no garantizar la educación que queremos para nuestros hijos.

No digo que sea en la  gran mayoría del país, porque así mismo también hemos logrado importantes logros económicos y un sitial envidiable en toda la región. Sin embargo, hay una solicitud generalizada de que hoy exista equidad e igualdad para aquellos  panameños que la ven muy distante en algunos sectores populares de la sociedad.

Desde los años 90 cada administración democrática ha tenido aciertos y desaciertos, sin embargo aún hace falta mucho por lograr para que un país con las riquezas que hoy genera Panamá, con un canal ampliado llegue a todos los panameños y a todos los ciudadanos que han acogido a este país como su hogar.

Exhorto  a la sociedad para que juntos  rememos porque  este barco llamado Panamá, llegue a buen puerto, un puerto que exige justicia social e igualdad para todos,  y así evitemos que el señor Manuel Antonio Noriega, desde donde se encuentra se convierta en testigo de un fracaso anunciado, pues entiendo que en su momento dijo, “los que vienen después de mí serán peores”, si es cierto o no solo él y sus allegados lo sabrán.

Apelar al perdón para Noriega, es una petición generalizada que corresponde a cada quién y su conciencia otorgarle o no; los que fuimos niños durante su mandato hoy como adultos  seguimos preocupados por los destinos de nuestra actual juventud y el futuro de sus hijos. Noriega, pagó condenas por sus delitos, sin embargo quedaron muchas otras pendientes. Con su muerte hay muchas preguntas que quedaron  sin responder, y que ya se llevó a la tumba.

Mientras que  la población hoy ve el final de sus días; en vida el MAN, llegó a  observar lo que ha ocurrido después de su derrocamiento. Perdonar o no  a Manuel Antonio Noriega, reitero, es un sentimiento válido, pero  que hacemos para verlo equivocarse y demostrarle que sí valió la pena derrocarlo? Cerrar este oscuro capítulo que sigue en nuestras mentes es tarea de todos los panameños. Hoy hay que hacerlo pero con dignidad y una conciencia tranquila para las futuras generaciones. Paz a su alma.

El autor es Periodista