La Estrella de Panamá
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16 de Oct de 2019

Roberto Rolando Rodríguez

Columnistas

Taiwán: siempre serán nuestros amigos

Un plan de desarrollo tecnológico de su industria y economía estaba en marcha con puntuación más occidentalizada.

En septiembre de 1980, me encontraba en Santiago de Veraguas, en una misión de imagen radial para dos candidatos a legisladores provinciales, a solicitud de mi amigo, Efebo Díaz Herrera, Darisnel Espino, Alejandro Ayala y otros.

Ganadores los proyectos en elección popular, retorno a mi puesto en el Diario Matutino, cuando de pronto una llamada del primer secretario de la Embajada de China, Taiwán, Tomás Ho. En la otra línea escucho: ‘Mi Gobierno lo invita a usted a la fiesta del Doble 10 en Taipei. Esa fiesta es la celebración de la fundación de la República y es doble 10 porque es el 10 de octubre y ese mes es el décimo de año'.

Ho, además me comenta: ‘Usted, según nuestra Secretaría de Prensa, es el primer periodista de Latinoamérica más joven que recibe una invitación oficial a mi país'.

¡Qué distinción! Humildemente inmerecido. Viaje con el experimentado en millas viajeras, el inolvidable, George Thomas (q. e. p. d.). Un vuelo transoceánico de 14 horas, Los Angeles - Honolulu - Tokio - Taipei. En pleno vuelo después de despegar de Honolulu-Tokio experimenté una tormenta eléctrica con lluvia que por el faz que le vi a George era el fin del mundo, pero el capitán del vuelo pidió calma y no prestar atención a la tembladera de la aeronave. ¡Qué alivio!

Allá, tomé nota de la amistad de ambos pueblos, afiancé la importancia e influencia de los chinos para el desarrollo nuestro y el papel de Panamá para la diversificación del comercio taiwanés hacia América Latina. Nunca hice apreciaciones ideológicas.

Taiwán estaba en una fase de modernización de la infraestructura física de sus ciudades, en especial, Taipei. Había oposición. Un plan de desarrollo tecnológico de su industria y economía estaba en marcha con puntuación más occidentalizada.

Así que afianzar lazos de amistad entre panameños y chinos de Taiwán fue un objetivo a mi regreso. Qué bonito todo ese esfuerzo. Más jóvenes periodistas fueron invitados a visitar Taiwán. Yo, hice compadrazgo con el periodista de China News, Pedro Liu y señora; padrinos de mi hijo ROLANDO ROBERTO (a) Robbie.

Por supuesto, muchos años han pasado y muchos aportes han surgido de esa cooperación técnica, económica, diplomática y cultural de Taiwán. En agricultura, pesca y otras tecnologías. En asistencia médica, cientos de médicos taiwaneses, en todo el mundo, se reunían en Panamá para brindar asistencia médica a panameños humildes. Ellos, diagnosticaron en mí tenosinovitis estenosante en ambas manos.

Pero, pese a está bonita relación con diplomáticos chinos, cultivada a buen pulmón, recuerdo que fue 10 años antes que supe de otros impulsos por estrechar amistad con ellos. Ese motor fue nada más y nada menos que el general Omar Torrijos, quien en los años 70 impulsó una misión técnico-agrícola, cuyo primer fruto cosechado lo mostró en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena. Los técnicos chinos se establecieron en Montijo y desde allí enseñaron a campesinos sembrar dos coas de arroz al año. Injertar las frutas, cítricos, tomates, pepinos y otros productos agrícolas.

Por eso, quedo sin palabras de sorpresa por la forma como este Gobierno ha mostrado ninguna consideración amistosa alguna a los chinos paisanos míos de Taiwán. Como bien lo dijo, Dicky Panay, debemos conservar esa amistad. Ellos estuvieron con nosotros cuadrados con nuestra lucha canalera y pusieron hombros cuando lo necesitamos.

A la República China, Taiwán, mi admiración por su vocación de trabajo, autenticidad, libertad, democracia e independencia. ¡SALUDOS!

PERIODISTA