La Estrella de Panamá
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14 de Oct de 2019

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

Impacto geopolítico de las relaciones China-Panamá

EE.UU. interfirió el desarrollo de Panamá, en tanto que China aspira a que nosotros alcancemos el mayor bienestar posible.

China fue por mil años (de 500 d.C. a 1500) el país agrícola y comercial más importante del mundo. Descubrió entre 1400 y 1425 la mayor parte del planeta (Abya Yala, siglos antes que Colón). Construyó el Canal de navegación más largo hasta hoy (1800 km) entre Shanghái y Beijing, con 24 juegos de esclusas y 60 puentes, y en el que trabajaron seis millones de obreros en 486 a.C., cuando Confucio apenas cumplía siete años de edad. (Julio Yao, ‘China: hace 600 años', La Prensa, 14 de abril de 2005).

China descubrió regiones y continentes, pero no conquistó ni entró en guerras con sus pobladores porque sus expediciones eran científicas y no militares, protegiéndolos más bien. (https://www.amazon.com/1421-Year-China-DiscoveredAmerica/dp/0061564893).

Abismales diferencias hay entre EE.UU. y China, pero veamos las más pertinentes para entender los posibles impactos de nuestras relaciones con la antigua Catay.

EE.UU. ha usufructuado estratégicamente a Panamá. España y EE.UU. controlaron militarmente la posición del Istmo por seis siglos, en tanto que China aspira a seguir usando el Canal sin establecer su presencia militar.

El Presupuesto de Defensa de EE.UU. es superior al presupuesto combinado de siete países. EE.UU. está dispuesto a usar su poderío nuclear en cualquier momento, haya o no guerra, mientras que la política de China consiste en no atacar primero y solo usar su poder nuclear en defensa.

EE.UU. tiene cercado al mundo con miles de bases militares, aparte de las que posee en su interior: China no tiene un soldado fuera de su territorio.

EE.UU. interfirió el desarrollo de Panamá, en tanto que China aspira a que nosotros alcancemos el mayor bienestar posible.

EE.UU. invadió a Panamá porque Manuel Antonio Noriega estuvo a punto de firmar un tratado con Japón para construir cualquiera de la alternativas al Canal, incluyendo uno sin esclusas, y esa invasión expulsó a Japón de Panamá y la región en una brutal aplicación de la Doctrina Monroe y de la política canalera del presidente Hayes (1888), que en parte dice:

‘El objetivo de este país es un canal bajo control (norte) americano. EE.UU. no puede consentir en la entrega de este control a alguna potencia europea o a alguna combinación de potencias europeas… Un canal interoceánico será… el gran puente oceánico entre nuestras costas del Atlántico y el Pacífico, y virtualmente una parte de la línea costanera de EE.UU. Ninguna otra potencia bajo circunstancias similares dejaría de afirmar su control legítimo sobre una empresa que afecte su interés y bienestar de una manera tan íntima y vital'. (Julio Yao: El Canal de Panamá, calvario de un pueblo, 1972, pág. 42).

A esta ‘doctrina' EE.UU. le añadió una enmienda, por la cual se oponía al control del Canal por alguna potencia asiática, refiriéndose a China.

En la invasión, la soberanía de Panamá fue aplastada y aún no se recobra, pero aplaudimos las relaciones con China como signo de independencia y descolonización.

Pero este acto significa que China ha pisado una frontera geopolítica de EE.UU., ‘quinta frontera' que rechazamos porque el Canal está en territorio exclusivo de Panamá.

Si no las guillotinan con la doctrina Hayes o Trump, estas relaciones con China constituirán la conclusión del último ramal o tramo de la Ruta de la Seda.

La ultraderecha de EE.UU. pensará erróneamente que China le robó ‘la joya de la Corona' o los huevos al águila, pero los dueños del país rechazamos que se nos trate nuevamente como posesión colonial.

Aunque China no persigue ni presencia ni control militar de la vía acuática, EE.UU. quiere mantener el control de la navegación mediante su interpretación sui géneris del Tratado de Neutralidad, que los patriotas también rechazamos, pero esa esquizofrenia que afectó a Japón también puede volcarse contra China. (Julio Yao: Cómo EE.UU. controla el Canal, La Estrella de Panamá, 28 y 29 de enero de 2016).

Después de todo, fue EE.UU. quien obstaculizó en el Canal al destructor ruso ‘Almirante Chabanenko' (2008) y quien capturó ilegalmente en alta mar -donde la navegación es libre- al barco norcoreano Chong Chon Gang en violación del Tratado de Neutralidad. Por ello debemos eliminar este instrumento distorsionador para instaurar un auténtico régimen de libre navegación. (Julio Yao: ¿Es neutral el Canal?, La Estrella de Panamá, 21 de abril de 2017).

El Gobierno, que ha dado un paso importante hacia una mayor independencia, deberá decidir si seremos un país No Alineado o nos mantendremos como colonia.

EL AUTOR ES ANALISTA INTERNACIONAL Y EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR.