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18 de Oct de 2019

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Julio Bermúdez Valdés

Columnistas

Un mundo en guerra

Hace poco más de un año, la OTAN ha movilizado destacamentos en la frontera ruso-europea, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania

Contrario a lo que algunos piensan, el mundo no está al borde de una guerra. El mundo ya está en guerra, y es cuestión de corto o mediano plazo para que comience la movilización de las legiones con el más moderno y sofisticado de los armamentos.

Hace poco más de un año, la OTAN ha movilizado destacamentos en la frontera ruso-europea, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, a lo que Rusia ha respondido estacionando 30 batallones en la misma línea fronteriza, ‘listos para actuar', según ha dicho el Ministerio de Defensa de ese país.

Esta semana, después que Estados Unidos derribara un avión sirio, Rusia ha sido tajante: ‘cualquier avión de la alianza que ataque a Siria, será considerado como blanco'. Algo así como cualquier fósforo puede desatar el incendio, tanto que Australia, de manera prudente, decidió retirar sus aviones de ese teatro de guerra.

Como esos, el mundo tiene otros detonantes contra la paz: la península coreana es otro, que ahora parece en receso. Lo que llama a preocupación es el alcance de este escenario, qué se define y cuáles son las probabilidades.

Las hipótesis de guerra ya deben contemplarlo, aunque la historia enseña que ningún cálculo es exacto, si la medición de fuerzas es entre entes similares. Mientras que Rusia ha variado su lenguaje, de preventivo a desafiante, occidente parece decidido a mejorar sus posiciones geoestratégicas.

Las recientes maniobras en el Caribe, las del Amazonas en noviembre venidero o las conjuntas realizadas recientemente con el ejército chileno, podrían estar enviando un mensaje nada alentador para la región, con su posible implicación en una guerra que con seguridad Estados Unidos tratará de mantener lo más lejos posible del continente. Al menos esas parecieran ser sus intenciones, por lo que cada movilización de tropas, actual, en la región podría verse más desde un ángulo político que de uno militar. Total, América siempre ha sido una retaguardia segura, hasta ahora.

¿Qué está en juego, qué se define? Después de la Segunda Guerra Mundial siguió latente una lucha definitiva por el poder en el planeta, llamada ‘Guerra Fría', y luego otra por un mundo de poder unipolar.

Se podría pensar que la reciente visita del presidente Juan Carlos Varela a Washington para discutir temas de seguridad busque fortalecer el papel de Panamá como aliado de Estados Unidos en un escenario como el descrito. Panamá ha sido y es, más que un aliado, un eslabón decisivo en la política geoestratégica norteamericana.

Pero me asalta una preocupación. El armamento de hoy es, con creces, superior al de hace 70 años atrás, y las características que se perciben en un conflicto en la actualidad parecen abarcadoras, totalizantes y no creo que sería equivocado pensar que el papel de Panamá podría ser superior al de las 134 bases militares instaladas entonces en todo el país, y a las lanchas artilladas que Estados Unidos solicitó en 1941, y que Arnulfo Arias se negó a conceder.

Como están las cosas, un fosforito puede prender el planeta.

PERIODISTA