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14 de Aug de 2020

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Clarence C. King

Columnistas

¿Por qué atacan a la Iglesia católica? (I)

El odio hacia los judíos es más étnico o racial que religioso.

Detrás de las fabricadas polémicas que, con tanta facilidad, nos tienen sometidos los medios masivos de comunicación en contubernio con activistas homosexuales, feministas y grupos ateos, liberales e izquierdistas, tales como educación sexual, aborto, matrimonio gay, homofobia, concepto de Estado laicista, etc., hay una agenda agresiva y bien programada para minimizar y hacer desaparecer de la esfera pública a la Iglesia católica y su gran influencia en la conciencia de los pueblos en temas de moral, ética y fe para poder tener paso expedito en el afán de redefinir la realidad.

Pero ese odio, estatalizado en muchos casos, es hacia la religión católica en particular, ya que ni el islam, el budismo, hinduismo o los protestantes están siendo atacados por esas corrientes ateas y marxistas. Al contrario, se encuentran legitimados en la supuesta ‘diversidad progresista moderna'. El odio hacia los judíos es más étnico o racial que religioso.

De tal forma, que ese odio hacia la Iglesia católica, que es considerada por los ateos e izquierdistas como un mal que causa ignorancia en la gente y que debe ser relegada a la esfera privada para evitar así todo contagio al resto de los mortales, es debido a que ella es la única institución religiosa que se opone firmemente a los abusos, los desmanes, injusticias y manipulaciones de poderosos élites, ONG, funcionarios y medios de comunicación que quieren disponer a su antojo de la vida de los demás y destruir esa fuente de luz que los ilumina y desnuda su enfermiza maldad.

Todo eso despierta la ira de ateos, izquierdistas, liberales, progresistas, feministas, activistas gay, etc., a cuyo activismo en los últimos años, se han sumado miles de jóvenes incautos atraídos por el olor a ‘progreso', desenfreno, modernidad, libertinaje, inmoralidades, etc., y obviando con placer a las Sagradas Escrituras y el Decálogo como símbolo de la alianza entre Dios y el hombre.

Por tal motivo la Iglesia católica es tachada de ‘entrometida', vetándole su derecho a manifestarse públicamente en una sociedad que es tan suya como de cualquier otro.

No es posible ser un digno feligrés de una religión sin hacer caso de sus dogmas sagradas de fe y sus Mandamientos escritos.

Lo que buscan los ideólogos de ese movimiento, y cuentan con fuerte apoyo mediático, es que se legisle y se regule por la fuerza, imponiendo sobre la conciencia de los ciudadanos todos los adefesios anormales, innaturales y ridículos concebidos en sus mentes torcidas, y criminalizando a todo aquel que no acepta sus imposiciones. Lo triste de todo esto es la gran cantidad de cristianos, que teniendo la razón de su parte, se acobardan y son amedrentados por la agresividad de los activistas.

PLANIFICADOR JUBILADO.