Temas Especiales

12 de Aug de 2020

Vicente Feliciano

Columnistas

Salvando la CSS

Panamá enfrenta un reto en términos de la Caja de Seguridad Social, pero tiene los recursos para atenderlo.

Como extranjero, debo ser cauteloso al comentar sobre asuntos panameños. Por otro lado, ser extranjero me ofrece una perspectiva diferente desde donde aportar. Las dificultades que enfrenta la Caja de Seguridad Social surgen principalmente de que los participantes del Fondo de Solidaridad aportaron menos dinero del que proyectan recibir en pagos de jubilación. Este problema es común en los sistemas de retiro a nivel mundial. En estos momentos, el Fondo tiene un déficit actuarial de $12 mil millones y se estima quedará insolvente para el 2025.

Al igual que otros países, en lugar de tratar de solucionar el asunto de raíz, el Gobierno panameño se podría plantear cómo atender el tema de tal manera que se extienda la vida del Fondo y se reduzca el déficit actuarial. Por ejemplo, los Estados Unidos llevan décadas tomando acciones que, sin solucionar el problema de su sistema de pensiones, extienden la vida del mismo. Al presente, el Seguro Social de los Estados Unidos quedará insolvente en el 2028 para los pagos a los incapacitados y en el 2034 para los pagos a los jubilados. Pero probablemente antes de que eso ocurra, se continuarán tomando medidas para extender su vida.

En Panamá, el reto consiste en que la transferencia de la carga del déficit del Fondo de Solidaridad a las generaciones más jóvenes ocurra posterior al 2025 y por una cantidad menor a los $12 mil millones. Para que esto ocurra, hay una serie de medidas que se podrían implantar. Por ejemplo:

(1) Llama la atención que la edad de jubilación actual de las mujeres es más baja que la de los hombres. Esta estructura está anclada en visiones machistas y decimonónicas de un rol limitado de la mujer en el mercado laboral. La edad de jubilación debería ser la misma, particularmente cuando se toma en consideración que la mujer tiene una expectativa de vida mayor que el hombre y, por lo tanto, estará cobrando pensión de retiro por más años que el hombre.

(2) Se podría aumentar la edad de retiro de todos los participantes. Según la expectativa de vida ha aumentado, los trabajadores están más saludables y capacitados para comenzar su período de jubilación a una mayor edad. Los Estados Unidos, con mayores recursos que Panamá, tiene como edad de jubilación 66 años y ya está legislado que próximamente aumentará a 67 años.

(3) Se podría aumentar escalonadamente la aportación de los participantes al sistema, quizá a razón de un 1 % anualmente. Aún después de aumentar el porcentaje de aportación, los jubilados del Fondo de Solidaridad estarían recibiendo mucho más de lo que aportaron.

(4) Los años de mayor necesidad de los retirados son cuando exceden los 75 años, para cuando los gastos de medicamentos y cuidado aumentan considerablemente. Entre más joven el jubilado, menores sus gastos y, por lo tanto, en mayor capacidad para manejar un pequeño recorte en el monto de los pagos de jubilación para el período previo a los 75 años.

Panamá enfrenta un reto en términos de la Caja de Seguridad Social, pero tiene los recursos para atenderlo. La clave radica en tomar medidas hoy que vayan aligerando el tamaño del problema hasta hacerlo manejable para las generaciones futuras.

PRESIDENTE DE ADVANTAGE BUSINESS CONSULTING — PUERTO RICO.