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14 de Aug de 2020

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Orlando Goncalves

Columnistas

Consulta popular. ¿Y ahora qué?

La pregunta es: ¿Qué va a hacer Cuba? Está en el tablero, tiene muchos intereses en Venezuela y, juega.

El domingo 16 de los corrientes, Venezuela vivió una fiesta democrática sin precedentes. En un acto que, por un lado, desafiaba al régimen de Maduro y, por el otro, sería catalogado como la acción de desobediencia civil más grande que se haya hecho en Latinoamérica, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamo a los venezolanos a expresarse y contestar tres preguntas:

1.- ‘¿Rechaza y desconoce la realización de una constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo de Venezuela?'.

2.- ‘¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional y a todo funcionario público obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional?'.

3.- ‘¿Aprueba que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución y a la realización de elecciones libres y transparentes, así como la conformación de un gobierno de unión nacional para restituir el orden constitucional?'.

Ante este llamado de la MUD, más de 7.5 millones de venezolanos (en Venezuela y en el exterior), se movilizaron, hicieron largas filas y, respondieron afirmativamente a las tres preguntas. Es de hacer notar que solo se instalaron 14 mil mesas de votación, cuando en una elección nacional regular se utilizan 45 mil. Que, además, el proceso fue organizado y promovido en apenas 15 días, con grandes limitaciones económicas y tecnológicas, solo con la fuerza de voluntad de los ciudadanos, contra todo el saboteo del régimen venezolano (censura en los medios) y autocensura. En simultáneo, la convocatoria a un simulacro electoral (que hasta hoy no han dicho cuántos ciudadanos participaron), para promover la Asamblea Constituyente que promulga Maduro, logró una respuesta contundente que, sin dudas, ha resultado demoledora para Maduro.

Las preguntas eran muy concretas y específicas. Así las entendieron todos los venezolanos, y el resultado de la Consulta Popular generó un ánimo y una euforia sin precedentes. En el imaginario popular (en parte, vendido por la propia dirigencia de la MUD) se pensó que, con este acto de desobediencia civil, el régimen sencillamente caería y Maduro se iría de Miraflores.

Pero, no fue así. Nadie que ostente el poder y que haya violado en innumerables ocasiones la Constitución Nacional, pisoteando los derechos de los ciudadanos, reprimiendo con brutalidad, va a deja el poder así de fácil.

La MUD, doce horas después de tan espectacular evento cívico, anuncia varias medidas y acciones que tomará en los días siguientes. Pero de todo lo que dijo, solo destacó un párrafo de su comunicado: ‘… Si el régimen acata la decisión soberana del pueblo, y retira su propuesta de fraude constituyente, los venezolanos y su dirigencia están dispuestos, como lo han estado siempre, a discutir de manera abierta y transparente, sin manipulaciones ni engaños, de frente al país, propuestas serias que conduzcan a la superación política y sin más traumas a esta tragedia colectiva, en el entendido (de) que toda solución pasa, de manera irrenunciable, por el restablecimiento del orden constitucional quebrantado y al respeto al mandato expresado por el pueblo el día de ayer'.

Este párrafo es políticamente lógico y correcto, pero no es lo que esperaban los ciudadanos. Por eso, inmediatamente, salieron miles de venezolanos a criticar y a realizar acciones de calle por su cuenta, sin el aval de la dirigencia política.

El régimen está mortalmente herido después de esta Consulta Popular, sobre todo porque más de 20 países la han respaldado, le han solicitado a Maduro que la respete y además que retire su propuesta de la Asamblea Constituyente.

La dirigencia de la MUD tiene que entender el sentimiento de frustración que esta declaración ha provocado. Pero también debe transmitirle tranquilidad a la población, pues es evidente que hay que encontrar una salida política, constitucional y democrática al conflicto. Ambas partes (MUD y régimen) deben leer correctamente el sentir de los ciudadanos.

La historia nos da muchos ejemplos de que, cuando la dirigencia política no está a la altura de las circunstancia, los pueblos se empoderan, asumen el protagonismo y el liderazgo, tomando ellos las decisiones. Si la dirigencia opositora, no cumple el mandato que recibieron, el panorama podría tomar un giro inesperado, en el que el régimen y la oposición pudieran ser arrasados.

La pregunta es: ¿Qué va a hacer Cuba? Está en el tablero, tiene muchos intereses en Venezuela y, juega.

ANALISTA POLÍTICO; EN TWITTER: @ORLANDOGONCAL.