18 de Ago de 2022

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    Ernesto A. Holder

Columnistas

De héroes y actos históricos

Como sabemos, la noche del pasado 10 de octubre, la selección de fútbol de Panamá clasificó para ir a su primer mundial el próximo año en Rusia.

De héroes y actos históricos
De héroes y actos históricos

Pareciera que escribimos de lo mismo cada semana, aparentemente se habla de lo mismo en los programas de opinión y se publica lo mismo en los periódicos sin que se perciban soluciones definitivas. Pero no hay caso: es necesario para mantener la presión sobre lo que hace daño al país y a los sectores más vulnerables. Mantener la atención sobre estos males es necesario, a pesar de las distracciones.

Como sabemos, la noche del pasado 10 de octubre, la selección de fútbol de Panamá clasificó para ir a su primer mundial el próximo año en Rusia. Todos nos emocionamos de una u otra forma. Existe ese efecto contagioso de reír cuando alguien cerca ríe y ni siquiera sabes por qué. Y llorar en iguales circunstancias. Saltar de alegría incluso frente al televisor. La campaña publicitaria de ‘La Marea Roja' (que ya tiene más de 20 años), los desenfrenados gritos de los narradores, la bulla de los vecinos, los fuegos artificiales y la canción de Rubén Blades, ‘Patria', es como demasiado para no sentir algo de emoción patriótica.

Este evento de positivos efectos anímicos se logra en un marco nacional muy específico. Contextualicemos por unos segundos: el gol de Román Torres se dio con la economía que crece a un ritmo positivo desde mediados de la década pasada; infraestructura en desarrollo con nuevas industrias. El sector turismo creciente en diversas regiones del país, el Metro de Panamá, el hub de las Américas, etc.

Pero por otro lado: un sistema educativo retrógrado y preocupante ante los retos de desarrollo que enfrentamos. Los medios de comunicación que contribuyen abiertamente a la deformación social y cultural. No hay agua para los sectores más vulnerables en el centro de la ciudad y la periferia. El sistema de energía eléctrica fallido. El ir y venir todos los días no es saludable para nadie. Y la amenaza cotidiana de que los actos de corrupción y rapiña, de la cosa pública, que se investigan no quedarán en nada.

Para los que saben de fútbol, lo que hizo Román Torres, por la posición en el campo que le toca cubrir, fue excepcional (no sé si heroico). Yo diría que Baloy tiene mucho que ver en las emociones del clímax experimentado. Si no se da el drama del viernes y el fin de semana después de la derrota frente a los Estados Unidos, los efectos no serían iguales: le agregó dramatismo al asunto.

Al grito de ‘Gooool de Panamá... Gooool de Román Torres', faltando unos cuantos minutos para que finalizara el juego, las emociones se tomaron la población en nerviosa expectativa a la espera del pitazo final. Entonces las lágrimas... Minutos después las calles se inundaron: carros y gente, se consumió mucha gasolina en caravanas... Los ticos se sumaron alegremente a las celebraciones con un sentido de fraternidad y cariño que en los últimos años no experimentábamos tan de cerca con nuestros hermanos latinoamericanos (allí creo que también hay lecciones de armonía y hermandad para panameños y venezolanos que convivimos en esta tierra). Los anaqueles de licor y cerveza de los establecimientos quedaron casi vacíos. El presidente, en una salida emocional e improvisada, decretó el día libre y a todos los que se les ponía un micrófono catalogaron el acto de la clasificación como un hecho histórico y a Román Torres, héroe Nacional.

No creo que el valor histórico de un acontecimiento o acto pueda ser medido inmediatamente después que ocurra. Las cosas no funcionan de esa manera. Muchos factores se consideran antes de que un evento o una serie de eventos en particular merezcan ser enmarcados como momentos históricos de trascendencia o pasar a las páginas gloriosas de la nacionalidad. El impacto en el resto de la vida nacional, por ejemplo, es un elemento a considerar; otro, es el interés que, ante todo, los historiadores muestran en el estudio de las interioridades que llevaron al mencionado evento y las trasformaciones que de ella derivaron en el desarrollo futuro del país.

Queda como estudio averiguar por qué no podemos contagiar a las masas para que salgan a las calles a reclamar lo que se les ha robado. Igual, cuando hayamos recuperado el último centavo, podremos celebrarlo como un evento histórico de trascendencia y darles el día libre a los héroes que lo lograron.

COMUNICADOR SOCIAL.