Temas Especiales

01 de Dec de 2020

Ebrahim Asvat

Columnistas

La Bitácora: Trump hasta el 2025...

‘Dios le dé salud y larga vida a Donald Trump'

Yo quisiera ver a Donald Trump reelegirse en las elecciones del año 2020. No hay presidente en los Estados Unidos que le haya permitido a los países del mundo abrir los ojos.

También a las distintos ciudadanos americanos de otras razas, etnias, preferencia sexual e inclusive al sexo femenino.

Donald Trump refleja con suma sinceridad su representación del americano blanco. No es America First. Es America White. Esto lo ha manifestado discretamente cuando se ha visto impedido a asumir una posición firme ante los choques violentos entre grupos racistas y civiles en Charlottesville. Equiparó a ambos grupos primero y luego corrigió parcialmente su primera declaración. Lo vimos en sus tímidas declaraciones y veladas amonestaciones a los puertorriqueños que sufren a la fecha los embistes del huracán María. Su constante obsesión por construir un muro entre México y los Estados Unidos para impedir la inmigración latina. Sería la segunda muralla inútil en el mundo. La primera fue la muralla china construida para detener las huestes bárbaras. De Europa pueden llegar todos los que lo deseen sin requerimientos de visas. Tampoco se habla de un muro con Canadá, otra frontera mayormente descuidada. De las minorías musulmanas, las consecuencias son fatales. Si eres musulmán, preferiblemente no entres a los Estados Unidos.

El otro aspecto de relevancia es la marcada obsesión porque el mundo camine al son de lo que los Estados Unidos espera de ellos. Su capacidad para imponer todo tipo de sanciones desde económicas hasta militares es su nueva arma nuclear.

Tenemos un presidente de los Estados Unidos tan sincero que no esconde su patanería natural frente a países aliados como Australia o Alemania. Aplaude la salida del Reino Unido de la Unión Europea y se da el lujo de sostener su poco compromiso con la OTAN.

Va al encuentro de los países del Medio Oriente y se alía con la Arabia Saudi, el otro lado de la moneda de la ideología de ISIS por contratos militares de miles de millones de dólares. Oportunidad que le permite luego a este reinado cercar a Qatar y tratar de doblegarla para que se someta a su hegemonía peninsular. Es curioso cómo en un encuentro el rey de la Arabia Saudí le llama la atención al presidente Trump por querer beber el té con la mano izquierda. A lo que responde Trump luego de tomar la taza con la mano derecha. ‘Yes, always with the right hand'. Lo ponen a bailar la danza de las espadas y por plata y contratos baila el mono.

El mundo tiene por primera vez en Donald Trump la oportunidad de conocer la verdadera política exterior norteamericana.

Esto es saludable para el mundo, pues ayudará a comprender cómo en realidad existen dos EUA. Uno a lo interno de su territorio y responde al ideal de proteger la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad de todo ser humano y otro fuera de su territorio, donde reina la soberbia imperial y se desprecia la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad de los seres humanos, mientras no se sometan al imaginario norteamericano y donde la democracia es un modelo de Gobierno que solo funciona cuando se encuentre alineada a sus intereses.

Basta recordar cómo Trump recibió al golpista presidente de Egipto, Abdulfatah Al Sisi. El carnicero de la Plaza de Rabaa, donde fueron asesinados más de 800 manifestantes civiles a sangre fría. Visitó la Arabia Saudita, país que interviene en Yemen, creando una crisis humanitaria de proporciones inimaginables.

Dios le dé salud y larga vida a Donald Trump.

ABOGADO