17 de Ago de 2022

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    Ernesto A. Holder

Columnistas

Otra vez las Bandas Independientes

Una versión de este artículo titulado ‘El sonar de las Bandas Independientes', lo publiqué hace ocho años

Otra vez las Bandas Independientes
Otra vez las Bandas Independientes

‘Revuelvo la mirada...' sobre el tema de la Justicia. Hoy atiendo otro tema. Todos los años para esta época siento un malestar por el trato que se le da a las famosas Bandas Independientes. Reconozco que ha mejorado un tanto, comparado a años anteriores. Una versión de este artículo titulado ‘El sonar de las Bandas Independientes', lo publiqué hace ocho años. Creo necesario compartirlo nuevamente a fin de que entendamos que este país nos pertenece a todos.

Existen más de 50 organizaciones asociadas legalmente en la Federación de Bandas Independientes de Panamá. Cada banda tiene una membresía anual promedio de 250 personas, o sea, unas 12 500 personas a lo largo y ancho del país.

La más reconocida de estas bandas es la histórica banda El Hogar, fundada en 1956. Sumemos, entonces, por lo menos otras 250 personas por cada uno de los 51 años de El Hogar y verán cómo crece el número de simpatizantes de este grupo de ciudadanos panameños. No en vano las aceras de las rutas de los desfiles oficiales se ven mucho más concurridas pasado el mediodía del 3 y 4 de Noviembre, hora en que estas bandas comienzan su participación.

El que ha vivido en Panamá sabe muy bien que el ritmo y el sonido de los tambores y clarines es único. Todos los disfrutamos. Rubén Blades fue el primero en incluir ese especial sonido de redoblantes en el tema ‘Soy tu mejor amiga' en su disco compacto ganador de un Grammy ‘La Rosa de los Vientos'. Desde los políticos hasta los más encopetados de la ‘alta sociedad', como diría el mismo Rubén, contratan a El Hogar para amenizar fiestas y eventos en sus clubes y negocios durante todo el año.

Pero subrayo que de parte de las autoridades (de todos los Gobiernos) se percibe un rechazo poco disimulado. Hace unos años no permitieron a varias de estas bandas desfilar en la vía España y fueron reprimidas por la policía. No encontré ley o decreto que indique qué grupos de panameños pueden celebrar las efemérides patrias y cuáles no. Qué organizaciones pueden participar de los desfiles patrios y cuáles no.

Lo que hace diferente a estas bandas independientes es que están formadas por ciudadanos que en su mayoría han sobrepasado la edad colegial y aquí, en el arte de los redoblantes, macetines y clarines, es donde encuentran la manera de seguir ofreciendo sus energías. ¿Desde cuándo eso es un delito? Lo otro que los hace diferente es que casi la totalidad de sus integrantes provienen de las comunidades y los barrios más humildes y populares del país. Su condición individual y familiar se alinea con las condiciones sociales más críticas de nuestra sociedad y enfrentan en su ir y venir de todos los días, adversidades de supervivencia individual y de grupo que otros sectores sociales, que no son marginados para los desfiles patrios, no experimentan.

Los desafíos sociales y el problema de la delincuencia ellos los viven como un reto cotidiano. El valor de las Bandas Independientes y de las miles de personas que forman parte de ese círculo social es que ya están organizados alrededor de una actividad que les gusta. Esto ofrece oportunidades puntuales al Mides, al INAC, al Ministerio de Educación, la Alcaldía y a los varios clubes cívicos del país para organizar eventos educativos, culturales y de desarrollo social con estos grupos, todo el año.

Ya está más que probado que algunos de los que ostentan riquezas y están en los clubes exclusivos y en los círculos de poder e influencia son tan maleantes como cualquier hijo o hija de nuestros barrios populares. Si seguimos creando obstáculos cada vez que tratan de participar, si los discriminamos socialmente, si los seguimos arrinconando en áreas y actividades muy limitadas... lo único que estaremos haciendo es profundizar una brecha social y de aislamiento que pueden tener efectos devastadores para un país que debe ser igual para todos.

Esto es parte de lo que somos, es singular y festivo; y es un buen momento para comenzar a diseñar programas a corto plazo para trabajar con ellos. Incluirlos gustosamente: aceptar como parte de nuestra nacionalidad el sonido de los clarines y tambores. Además, de dejarlos celebrar nuestras efemérides de una manera digna y respetuosa sin sentirse acosados ni marginados.

COMUNICADOR SOCIAL.