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16 de Oct de 2019

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

Manfredo exonera a Noriega (¡Casi destruyen el Canal!)

La justicia a veces tarda, pero llega

A la memoria de Fernando Manfredo, Jr., a dos años de su fallecimiento —15 de diciembre de 2015.

El Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. aprobó el 8 de abril de 1986 un Memorándum Secreto-Sensitivo sobre el Canal de Panamá, del cual se hicieron solo siete copias: para el presidente Ronald Reagan; el vicepresidente George W. Bush; el secretario de Defensa, Caspar Weinberger; el secretario de Estado, George Shultz; el director de la CIA, William Casey; el director del CSN, almirante John Poindexter; y el presidente del Estado Mayor Conjunto de las FF. AA.

Su conclusión más luminosa es la siguiente: ‘Nuestro objetivo es desestabilizar el país sin arriesgar nuestra presencia e influencia allí, y al mismo tiempo tener una base legítima para abrogar los Tratados Torrijos-Carter'.

‘Nuestra política debe desarrollarse a lo largo de las siguientes líneas: una campaña de acciones encubiertas para desestabilizar a Panamá, acusando a las Fuerzas de Defensa de Panamá, particularmente al general Noriega, de tráfico de drogas, de cooperar con terroristas latinoamericanos, fraude electoral durante las elecciones presidenciales, y de estar vinculados a los servicios de inteligencia cubano y de Estados Unidos. Nada debemos hacer para refutar o negar estos cargos, pero al mismo tiempo debemos cuidar de que Estados Unidos no aparezca involucrado en esta campaña'. El memorándum desnuda el verdadero objetivo de la desestabilización de Panamá entre 1986 y 1989 (recuperar el Canal) y fue la base de infundios y calumnias que fueron pretextos para invadirnos.

Aún en el caso de que Manuel Antonio Noriega hubiese cometido los delitos imputados, no le correspondía a Washington juzgarlo ni enviarlo a Francia, después de violársele el debido proceso y tras un genocidio que barrió con el Derecho Internacional Público, al dejar entre 3000 y 7000 víctimas (todos pobres e indefensos), según el Informe de Ramsey Clark.

Cuatro generales del más alto nivel de Washington, incluidos el entonces jefe del Comando Sur, el exjefe del Estado Mayor Conjunto y el administrador del Canal, se opusieron a la invasión, y por esa razón tres de ellos fueron destituidos.

Para justificar la invasión, George H. Bush dijo que Noriega era una amenaza (1) para ciudadanos de EE.UU., (2) para las instalaciones de EE.UU., (3) para el Canal y (4) para los Tratados Torrijos-Carter (véase el memo Secreto-Sensitivo).

Sin embargo, otra es la verdad.

En respuesta a pregunta que le hice al primer subadministrador del Canal y ex ministro de Comercio, Fernando Manfredo, Jr., este contestó el 6 de octubre de 2009 (con copia al excanciller Juan Antonio Tack, al Grupo Illueca, a Julio Manduley, y a Jorge Aparicio) lo siguiente:

‘Estimado Julio: Noriega no puso en peligro el Canal ni sus trabajadores ni sus instalaciones. Varias veces, Noriega envió a mi casa miembros del Estado Mayor para que yo hiciera llegar ese mensaje al Comando Sur y al Pentágono, como en efecto lo hice'.

‘El riesgo lo crearon los estadounidenses al no avisar con anticipación lo que iba a ocurrir. Como lo manifestó McAuliffe (administrador del Canal) en el Congreso: ‘De haberlo sabido, no habría permitido que un barco cargado de explosivos transitara por el Canal'.'.

‘El barco estaba en las esclusas durante los tiroteos, y fue la suerte y únicamente la suerte que uno de esos misiles errantes (no) impactara en el barco, lo cual hubiese provocado un fuego y (que) los explosivos en las bodegas del barco empezaran a estallar'.

‘(El general) McAuliffe se opuso a la invasión. Pensaba que todo el trabajo que los dos habíamos realizado con gran esfuerzo y dedicación se vendría abajo y que el futuro del Canal sería incierto. La posición de McAuliffe creó sospechas sobre su lealtad a Estados Unidos y por eso se le informó de la invasión 15 minutos antes de que se iniciaran los bombardeos', Fernando Manfredo Jr.'.

Al día siguiente (7 de octubre de 2009) le respondí: ‘Gracias, Fernando. Este es un testimonio valiosísimo, y te pregunto si lo puedo usar de alguna forma'.

Contestó: ‘Puedes utilizar la información. De todo lo que aparece allí puedo dar fe, en algunas ocasiones como actor y en las otras como observador interesado. Saludos. Fernando Manfredo, Jr.'.

De este modo, son las más altas autoridades del Canal quienes desenmascaran al mitómano y genocida George W. Bush, por cuya aventura imperialista el Canal fue cerrado por primera vez en la historia.

La justicia a veces tarda, pero llega.

EL AUTOR ES ANALISTA INTERNACIONAL Y EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR.