25 de Sep de 2022

  • Víctor Varela R.

Columnistas

¿El jaque a las pymes?

‘Un gran reto, [...], es el acceso de las pymes a tener herramientas informáticas seguras [...]'

Mi única escolaridad formal en Economía es haber acumulado un título universitario a nivel de licenciatura y haber recibido una oferta a una beca para una Maestría en dicho campo, la cual rechacé para realizar una carrera en Informática que hasta ahora dura más de 30 años. Sin embargo, desde aquella época he mantenido un interés que solo he ejercido como aficionado, mediante la lectura y la observación.

No obstante, algunos principios económicos son claramente observables, tal como el efecto de la tecnología informática en las economías de las empresas y del mundo. He podido observar de primera mano dicho impacto en las economías de dos países capitalistas, al dividir mi vida profesional y personal entre Panamá y Estados Unidos. Pienso que pocos discutirían ahora que la calidad de vida de los ciudadanos, e incluso la sostenibilidad de la vida democrática, está directamente relacionada a la capacidad de la economía de cada país en producir empleos de clase media que permitan a los ciudadanos vivir de manera digna; empleos que recompensen el esfuerzo y el autodesarrollo personal para aspirar a los mismos, además de darles la oportunidad a sus hijos, nietos y demás ciudadanos a desarrollarse también con similares resultados. En la generación de este tipo de empleos, las pequeñas y medianas empresas (pymes) juegan un papel protagónico, ya que la gran mayoría de los empleos del sector privado no provienen de las grandes empresas, sino de este sector que es el más dinámico, innovador y competitivo, pues no suelen tener mercados cautivos ni barreras a la entrada de nuevos competidores como lo suelen tener las grandes empresas. Un sector de pymes sano es imprescindible para que exista una oferta saludable de empleos de clase media profesional y motivada.

Un gran reto, sino el más grande, es el acceso de las pymes a tener herramientas informáticas seguras, confiables y que les ayuden a competir y ser eficientes, como las empresas grandes que las poseen. Los costos fijos y hundidos que implican las tecnologías indispensables, tales como las del software empresarial de gestión operativa y financiera, son vistas en muchas instancias como inaccesibles para las pymes: equipos centrales, licenciamientos de software , centros y redes de datos, sistemas y personal de administración y seguridad informática que son cada vez más complejos y costosos de poseer, etcétera. Esta desventaja parece poner a las pymes en jaque: la tecnología indispensable para competir con las grandes empresas es precisamente más accesible a las grandes empresas.

En los últimos años, la tecnología conocida como ‘nube' permite a las pymes suscribirse a utilizar tecnología informática del mismo nivel que usan las grandes empresas sin tener que adquirir el licenciamiento y la infraestructura a las que aludí antes. De hecho, las grandes empresas están también apalancando dichas tecnologías en la ‘nube' para acometer mercados más pequeños, diversos y remotos. El concepto es sencillo: las empresas que ofrecen tecnologías informáticas en la ‘nube' acumulan las necesidades de muchas empresas pequeñas y medianas, y ‘comparten' los costos de dichas infraestructuras, haciéndolas más accesibles a todos, incluyendo, y en especial, a las pymes. Con esto se ha ‘democratizado' el uso de la tecnología informática empresarial.

Considerando la importancia de las pymes en el bienestar de cualquier país, es importante que todo el sector económico, especialmente el de un país pequeño como Panamá, entienda la relevancia que tienen las tecnologías de la ‘nube' para que las pymes puedan competir con las grandes trasnacionales globalizadas y continuar siendo ese motor tan vital de la economía, así como de una democracia estable y sostenible. Esa democratización de las tecnologías también las pueden aprovechar las grandes trasnacionales para ofrecer sus productos y servicios en mercados pequeños. Por ejemplo, cuando utilizo Uber en otros países, observo cómo el servicio cambia en mi teléfono para adaptarse a funcionar en la localidad en donde me encuentro.

Ignorar estas tendencias tecnológicas puede representar un riesgo existencial para tan importante sector de generación de empleos y para su aporte a la sostenibilidad democrática. En los negocios, lo que no conocemos o entendemos es en efecto lo que nos puede lastimar.

EL AUTOR ES DIRECTOR DE INFORMÁTICA DE UNA IMPORTANTE EMPRESA DE LA LOCALIDAD, Y HA LABORADO TANTO EN PYMES COMO EN TRASNACIONALES DE ALCANCE GLOBAL.