La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Itzel del Carmen Mecott Moreno

Columnistas

Cómo hallar un abogado

‘El abogado nos debe [...] trasmitir honestidad a la hora de asesorarnos. [...]. Cuando nos represente, nos debemos sentir tranquilos, seguros y confiados'

Cuando por alguna razón de vida nos encontramos en la necesidad de acudir ante un profesional del Derecho es posible que nos sintamos confundidos. Por eso es importante conocer qué elementos tomar en consideración a la hora de hacer nuestra elección del abogado indicado para nuestro caso y así evitar costosas equivocaciones que lamentar.

Lo primero es asegurarnos de que la persona es un profesional del Derecho y no un estafador. Existen personas que se anuncian como abogados sin tener la idoneidad requerida para ejercer el Derecho. Lamentablemente, estas situaciones se dan y quedan impunes.

Podemos elegir mediante referencia de un tercero o por una investigación realizada previamente. Es importante hacer un primer contacto con el profesional mediante una cita donde expondremos nuestra situación.

Debemos indagar si esta persona tiene la experiencia de haber tratado con casos similares. Si conoce y tiene manejo jurídico de la situación en particular. Existen casos de diversa complejidad y requieren un conocimiento más especializado. Crear una sociedad anónima no es lo mismo que representar un interés de un accionista en un litigio, para este tema se requiere un especialista en sociedades.

Otra recomendación es que no es saludable elegir como abogado a un familiar cercano, pareja o expareja, porque las condiciones personales puede que resten objetividad a la hora del ejercicio profesional y logremos resultados adversos por esta situación.

El legista debe brindarnos un razonamiento objetivo. Nos dará un diagnóstico de su impresión jurídica. Las posibles soluciones encontradas. Como las formas de plantear la problemática y las vías de solución.

Puede que brinde en la primera cita la solución de nuestra situación o requiera de un tiempo adicional. Lo más seguro es que pedirá un par de días para explorar la situación en detalle. Lo importante es que en pocos días nos proporcione su análisis y las soluciones encontradas para este fin.

Es fundamental que este profesional tenga claro nuestro panorama general, para poder evaluar las consecuencias que puedan surgir con un fallo favorable o en caso contrario cómo poder protegernos y minimizar el impacto negativo.

El abogado nos debe brindar confianza y trasmitir honestidad a la hora de asesorarnos. Es mejor que nos diga lo que ve a lo que queremos oír en muchas ocasiones. Cuando nos represente, nos debemos sentir tranquilos, seguros y confiados.

En la honestidad de sus palabras, debe estar el sustento lógico y jurídico de su planteamiento. Es importante tenerle confianza y que genere en nosotros confiabilidad. Es vital también darle a este profesional todos los elementos informativos para que pueda trabajar. Debemos aportarle todos los elementos y recursos para que realice su labor. No podemos ocultarle información, porque es muy peligroso para el manejo del caso.

Debe ser una persona accesible dentro de los parámetros razonables, para que podamos tener la disponibilidad de contactarlos dentro de un margen de equilibrio. Es importante que nos proporcione la información de dónde y cómo podemos localizarlo, su teléfono, correo electrónico, oficina. Nosotros también debemos ser accesibles a ellos cuando seamos requeridos para que la comunicación sea fluida.

Una vez tengamos claros todos los puntos anteriores, es crucial que definamos las formas de contratación con el profesional. Pactemos honorarios y formas de pago. Conozcamos el alcance del trabajo, la forma de pagos, la responsabilidad del cliente y abogado. Preguntemos lo que no entendamos. Firmemos un contrato de honorarios para que así queden por escrito todos los puntos y que no existan dudas.

Tomar todos estos puntos en consideración, a la hora de seleccionar un abogado, nos dará mayores probabilidades de elegir correctamente y así tenderemos menos probabilidades de equivocarnos.

ABOGADA-MEDIADORA.