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18 de Oct de 2019

Álvaro Alvarado

Columnistas

Varela, cuatro años de bloqueo

El Varela que conocí no se parece en lo más mínimo a ese que veo en las noticias a diario llevando la dirección del país.

El próximo 10 de abril se cumple el cuarto aniversario de la última entrevista que le hice al candidato presidencial Juan Carlos Varela en el noticiero matutino de Telemetro. Después de esa fecha más nunca volví a encontrarme en mi rol de periodista con quien fuera electo presidente de la República el 4 de mayo del 2014.

¿Qué pasó después de esa entrevista con el Juan Carlos Varela que conocí hace más de 20 años como gerente de la empresa Varela Hermanos?

En mi rol de empresario de eventos típicos, por allá por la década del 90, muchas veces me reuní con el ingeniero Varela, para negociar patrocinios de algunas de mis actividades con los productos que él representaba. Pasaron los años y se me presenta la oportunidad de conducir el programa televisivo Aires de mi Tierra en RPC Televisión, convirtiéndose la empresa Varela Hermanos en uno de los principales patrocinadores del mismo.

Como ven me tocó tratar a menudo con el ejecutivo de Seco Herrerano, en un mundo muy diferente al de la política. Fueron momentos de mucho aprendizaje para mí, ya que era una actividad totalmente alejada del periodismo.

El Varela que conocí no se parece en lo más mínimo a ese que veo en las noticias a diario llevando la dirección del país.

El Varela que yo conocí fue ese que llegaba a las tardes de cantadera y se sentaba en una mesa a disfrutar junto a la gente del espectáculo sin importar que pasara el tiempo. El Varela que conocí fue ese que no era necesario anunciarse para entrar a su oficina en San Cristóbal. El Varela que conocí era ese conversón, campechano, humilde y apegado a nuestras costumbres y tradiciones.

¿Qué pasó en el camino que hizo que ese hombre se transformara en un ser humano frío, calculador, duro, soberbio y hasta vengativo? Quisiera pensar que la política fue transformando al que hoy dirige los destinos de la nación.

Durante la campaña del 2009 aún quedaban rasgos del Varela que yo había conocido, sin embargo luego de ganar las elecciones comenzó a notarse un cambio en su forma de ser y fue asumiendo más el papel del político en Gobierno que el del ser humano campechano que le había permitido triunfar en política. Fueron 26 meses de embriaguez de poder junto a Ricardo Martinelli, donde todo estaba bien y había cero tolerancia a la crítica.

El 1 de septiembre el presidente Martinelli toma la decisión de echar a su vicepresidente del Gobierno y esto genera un cambio en su personalidad. Empezamos a ver a Juan Carlos Varela más cerca de los medios y de los periodistas, buscando oportunidades para cuestionar al Gobierno al que perteneció por más de dos años. Llega la campaña política y ahora a Varela, el candidato, se le veía a diario concediendo entrevistas. En muchas ocasiones personalmente me solicitó espacios para venir al noticiero que dirijo, pero todo fue cambiando cuando formulamos algunas críticas, al considerar que no era justo que cobrara su salario de vicepresidente sin asistir al Consejo de Gabinete, lo que al parecer no fue de su agrado. Ya como presidente nuestras críticas fueron incrementándose y quizás el cuestionamiento por el acto de nepotismo cometido por su ministro de la Presidencia, al nombrar a su sobrino como su asistente, fue la gota que derramó el vaso.

Recuerdo una ocasión en la que un allegado al presidente me llama para decirme que cómo podía conseguirme una entrevista con su jefe, si yo seguía criticando el accionar del Gobierno, a lo que respondí que si esa entrevista dependía de que yo dejara a un lado mis críticas, entonces jamás se daría la misma, ya que mi estilo de hacer periodismo no iba a variar.

La actitud del presidente hacia mi persona fue tan visceral que a mediados del 2016 dio instrucciones a su Gabinete de no participar en el noticiero matutino de Telemetro y pasaron siete meses para que se dieran cuenta de que el daño se lo estaban haciendo ellos mismos, cerrándose la posibilidad de comunicar la acción de Gobierno en un medio de comunicación masivo. En ese momento estaban convencidos de que con la ausencia del Gabinete en el noticiero debilitarían mi trabajo y el canal procedería a liquidarme.

Los políticos deben entender que la labor del periodista no es hacerle relaciones públicas al Gobierno.

El presidente Varela cree que negándome una entrevista le hace daño al suscrito, sin embargo debo aclararle que se hace daño a la libertad de expresión que tanto juró defender.

PERIODISTA