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18 de Oct de 2019

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

El contralor Humbert y las ‘coincidencias'

Las actuaciones de la Contraloría han creado ciertas suspicacias en algunos sectores que lo acusan de ser selectivo en sus auditorías

El contralor general de la República, don Federico Humbert, ha dicho que ha tomado varias medidas administrativas, como el aumento de los auditores, que le permiten hacer las investigaciones más profundas y con mayor rapidez. Todos esos cambios la comunidad entera los aplaude, pues con ellos se podrá condenar a muchas personas y a empresas que han violado la Ley.

Las actuaciones de la Contraloría han creado ciertas suspicacias en algunos sectores que lo acusan de ser selectivo en sus auditorías. La selectividad la practica el Ministerio Público y él no debe dejar de auditar a ninguna institución, ya que la Ley lo faculta para ejercer estas funciones investigativas.

Lo más prudente, para beneficio de él mismo y de las personas que dudan de sus actuaciones, es que manifieste por qué algunas instituciones no han sido investigadas y dé las razones por las cuales no lo hizo.

Los grupos oposicionistas sienten que las investigaciones que, hasta ahora, ha hecho públicas el contralor, en el momento en que ellas fueron hechas, han contribuido a favorecer al presidente en su política de desprestigiar a la Asamblea Nacional que, hoy en día, le es hostil. El presidente Varela debe favorecer ese diálogo nacional en que están empeñadas todas las fuerzas vivas del país, incluyendo a la Iglesia católica. Solo falta, en este momento, la participación de él para que ello sea realidad. Esto le conviene mucho al país y a él mismo.

Recuerdo muy bien que un par de meses después de que el contralor Humbert fuera nombrado por la Asamblea Nacional, me lo encontré en el comedor del Hotel Panamonte, en Boquete, donde mantuvimos una amena y muy cordial conversación. El me preguntó al final de la misma: ‘Si yo tenía alguna recomendación que hacerle'. A pesar de que su pregunta me tomó por sorpresa, le dije: ‘Investiga al Tribunal Electoral'.

A las 2 o 3 semanas después, un magistrado, presionado por la opinión pública, dijo que tenía allí —en su institución— empleados un número plural de familiares; cometiendo así una falta al declararse él mismo culpable de nepotismo; también en esos días fue reelecto el magistrado Valdés Escoffery. Desconozco si el contralor hizo alguna investigación posterior; si lo hizo, no lo divulgó, como sucedió en el caso de los diputados. A un periodista intrigado por el momento en que fueron hechas públicas las auditorías, el señor. contralor le contestó: ‘era una casualidad'. En un artículo que publiqué hace un par de semanas le dije en el escrito: ‘Sr. Humbert, en política no hay coincidencias'.

Existen grupos que comentan que el Sr. Humbert tiene aspiraciones presidenciales. Está en su completo derecho. El es un caballero decente, honorable a carta cabal, muy trabajador y sobre todo honrado. Hay, sin embargo, personas que manifiestan que el presidente Varela lo alienta a que sea candidato e interpretan con ello que el presidente Varela lo que trata es que el Sr. Humbert sea partícipe de la estrategia que él tiene. ¿Cuál es ella? Nadie lo sabe, excepto él mismo y posiblemente su muy allegado y asesor, el secretario del Consejo de Seguridad, Rolando López.

En la Contraloría han pasado excelentes ciudadanos y, con la excepción del Sr. Carles, ninguno ha sido candidato a la Presidencia. El profesor Carles llegó a la Contraloría con su imagen de ser un hombre estricto, independiente, de gran honestidad y con muchos méritos. A pesar de todos esos atributos no tuvo éxito en sus aspiraciones presidenciales. ¿Lo logrará el Sr. Humbert, quien goza del respeto de buena parte de la comunidad? Dentro de pocas semanas lo sabremos.

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