La Estrella de Panamá
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14 de Oct de 2019

Jorge Castañeda Patten

Columnistas

El neofeudalismo y sus males

Este escenario, hace que el país quede en una crisis de cosas elementales, que se deberían resolver con ecuaciones simples

Según la economía política, los avances históricos y el progreso de las sociedades se deben al caos. Dicho conflicto pasa por lo económico hasta lo filosófico y conduce a los cambios de estructuras viejas por nuevas. La herramienta para dicho camino es lo político, pero ello debe estar unido irremediablemente a principios éticos; que ante la calamidad del pueblo debido a ese caos, traen el orden.

Nuestro Estado actual es una especie de Feudalismo del Siglo XXI, como conversaba con un gran amigo: están los reyes con poderes omnímodos, cuya arma de control es el presupuesto nacional y la venia de Palacio, quienes controlan cualquier hecho trascendental nacional, junto a una corte real; hay una serie de señores feudales con diversos títulos nobiliarios —condes, duques y hasta barones reelectos— que resaltan por el control de sus territorios y siervos, bajo la premisa del clientelismo o los favores a sus amigos.

Este escenario, hace que el país quede en una crisis de cosas elementales, que se deberían resolver con ecuaciones simples. La que más resalta es la inequidad de las oportunidades, mismas que están basadas en el individualismo y la reproducción de la corrupción en todas las escalas sociales, como forma de ascenso social. En el caso de la educación, en un abandono desde hace decenios, no solo es visible la carencia de infraestructura, sino en una enseñanza desfasada, propia de la Edad Media. Nada de esto ocurriría, si tuviésemos un Estado eficiente, no como organismo que responda a los intereses de los nobles, sino a un proyecto de Nación con oportunidades para todos y todas, respetando la diversidad e integrando a los ciudadanos en la dinámica del desarrollo; no con acumulaciones desmedidas, actos de corrupción o el uso de la estructura estatal para el enriquecimiento, tanto del rey y su corte real como de amigos proveedores y licitantes.

Ha llegado la hora de cambiar esto, es deber de toda persona consciente que la salud es un tema innegociable que determina la calidad de la vida de una sociedad y que en la actualidad no se ha tratado con la importancia correspondiente. La Fuerza de las ideas, debe acentuarse con una educación integral, que además enseñe derechos civiles, pero también responsabilidades, que cada persona tenga criterio y la libertad de elegir, con independencia y sin condicionantes. La Unión bajo una máxima del respeto a los semejantes como norte ético; que la justicia en todos los ámbitos sea el motor que nos lleve hacia el progreso.

Hay que romper con este neofeudalismo. Lo que nos corresponde como generación es rescatar nuestra Nación, decepcionada y traicionada por aquellos que desean mantener esa vieja estructura hueca para aprovecharse de ella. Hay que evolucionar nuestras instituciones de donde las han dejado, reafirmar la República como forma civilizada de convivencia, con una justicia al alcance de todos, sin ningún distingo, lo que nos traerá armonía.

Es hora de deponer diferencias entre quienes son capaces de hacer una revolución para que refundemos la Nación y no perder lo poco que queda de ella; luego, llegarán otras generaciones que les toque mejorar lo que dejemos, como a nosotros nos ha tocado la tarea histórica de arreglar lo que hemos recibido.

ABOGADO