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18 de Oct de 2019

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Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

La pantorrilla de Sandra

La medicina avanza y las tecnologías han creado remedios para determinadas afecciones y malestares

La última y creo, única vez que he escuchado que la pantorrilla sea motivo de la comidilla pública o esté en boca del todo el mundo, fue cuando la escuché en aquella canción Mañana por la mañana, letra original de Juan García, un vals convertido en tango y que fuera popularizado por Hugo Del Carril en la cinta La cumparsita de 1946. Posteriormente sufrió mutaciones y llegó a exponerse en ritmo de salsa hasta por Rey Ruiz.

Dice la canción en una de sus estrofas ‘… Mañana por la mañana te espero Juana a tomar el té/ te juro Juana que tengo ganas de verte la punta, el pie/ la punta, el pie, la rodilla, la pantorrilla y el peroné…'. Esto lo traigo a colación porque recientemente la teleaudiencia local apreció sorprendida a la popular cantante Sandra Sandoval en una situación muy diferente a como se está acostumbrado a verla y admirarla en los escenarios.

Ella estaba sentada o casi acostada en un diván y conversaba con la periodista de un canal de televisión sobre hinchazón en sus pantorrillas que le mantenían bajo cuidado médico. Mostró la parte de la pierna aludida y explicó que la causa de sus actuales dolencias tenía que ver con unos biopolímeros (que me sonó como a balines) que se había injertado como dieciocho años atrás con el fin de fortalecer y engrosarse uno de sus instrumentos de trabajo.

En síntesis, a estas alturas aquella operación cosmética, ahora le hacía arrepentirse y creía que se había equivocado, como diría el cantante Lalo Rodríguez en ‘Tú no sabes querer', pues el cuerpo extraño al parecer había hecho colapsar sus músculos y otros tejidos; esto le producía un terrible dolor y la mantenía bajo la supervisión médica. La intensa actividad artística de la intérprete de variantes de ritmos tradicionales rurales hizo mella en tal remedio.

¿Son los injertos provechosos para quien los recibe? La medicina avanza y las tecnologías han creado remedios para determinadas afecciones y malestares. Sin embargo, las intervenciones cuando tienen una finalidad superficial o de cambiar ciertas características —las más comunes de rostro, busto, caderas y piernas—, pueden ocasionar perturbaciones a largo plazo, afirma la FDA de Estados Unidos.

Esta agencia federal que se ocupa de medicamentos y alimentos expresa que puede haber efectos secundarios y recomienda una consulta con el facultativo, luego de una intervención; sobre todo en el caso de los rellenos mamarios, producto de enfermedades cancerosas o deformaciones en el desarrollo. Otros organismos como la Sociedad Americana de Cirugía Estética reconocen peligros en casos como la liposucción y aumento de senos.

Este y otros organismos profesionales establecen cinco alertas. Dos de ellas dicen que ‘… la cirugía plástica puede desfigurar a una persona, requiriendo procedimientos y revisiones adicionales. Aunque no es común, un paciente puede lucir peor luego de una cirugía plástica. Aunque una cirugía salga bien y la apariencia final sea fabulosa, un paciente puede quedar con una sensación de adormecimiento u hormigueo temporal o permanente'.

Por lo general, luego del cambio que se haga alguien en alguna parte de su estructura corporal, es lógico la incomodidad y en ocasiones, el malestar. Algunos gremios profesionales en esta materia mencionan que ‘pacientes han informado de errores como la muy notable desproporción, la asimetría, y las fugas de implantes. También el excesivo nivel de cicatrización y el endurecimiento de los tejidos'.

La experiencia de Sandra es doblemente delicada por el tiempo que ha pasado desde que se disparó los balines en la pierna para lucir unas pantorrillas que poco se ven cuando baila y canta. Mejórate Sandra para que muestres pierna, pantorrilla y punta del pie y todos podamos gozar contigo tu delicioso y pegajoso movimiento, la música y el cumbé.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.