La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

Una vida apasionada

Nuestra pasión es compartir información sobre las propiedades terapéuticas y curativas de los alimentos naturales.

Nuestra pasión es compartir información sobre las propiedades terapéuticas y curativas de los alimentos naturales. Cuando joven, tuvimos una crisis de salud: consumíamos la dieta estándar estadounidense y nos divertíamos con drogas típicas de la época. La situación se agravó al trabajar por años en la industria química y estar en contacto con productos y solventes, muchos de los cuales hoy se encuentran prohibidos por tóxicos. A los 30 años estaba en estado deplorable con dolores crónicos en los huesos, afectaciones en vías respiratorias, inflamación celular, intoxicación total y niveles anormales de colesterol en la sangre. Un día tocamos fondo y nos dijimos: ‘Rafael, quizás este el momento de hacer algo por ti'.

En los años 70 y 80 nadie conversaba sobre la relación comida - enfermedades. Insinuarlo era mínimo sinónimo de curandero y hierbero o, peor aún, representante de la teoría de la conspiración. Los médicos solo pensaban en los tres bloques alimentarios (carbohidratos, grasas y proteína) y nunca hablaban sobre lípidos, probióticos, antioxidantes, minerales o enzimas. Por supuesto, el azúcar disfrutaba de un ‘pase libre' y nadie lo vinculaba a la obesidad. Ahora podemos entender fácilmente el porqué la gente comía lo que comía y las razones de las enfermedades que tenemos.

Con todos esos problemas de salud, finalmente salimos a buscar posibles soluciones y nos encontramos con un universo completo de estudios científicos sobre nutrición natural y curación de enfermedades. Así fue como empezamos a sanar, un proceso que consistió principalmente en preparar jugos naturales de raíces, frutas y vegetales en la cocina de la casa. Al inicio usamos aparatos rudimentarios, pero con el tiempo fuimos aplicando técnicas de ingeniería y conocimientos de bioquímica para enriquecer las mezclas y hacerlos más poderosos. En 1986, en la conferencia anual de la American Chemical Society, conocimos a Linus Pauling, premio Nobel de Química 1954 y premio Nobel de la Paz 1962, quien acababa de publicar su libro ‘How to Live Better and Longer' y detallaba los fundamentos de la medicina ortomolecular. A raíz de esa reunión, pusimos en práctica nuevos sistemas de extracción de jugos y renovamos fuerzas para compartir con los demás toda la información disponible sobre los alimentos naturales. Considerábamos que al democratizar la ciencia y poner los resultados en manos de la gente, permitiríamos que la población tomara decisiones informadas sobre lo que come y consume.

En una ocasión, de visita en Londres, llegó a nuestras manos el Informe Anual 2009 de la revista The Economist que colocaba a Panamá en el cuarto país del mundo con mayor índice de obesidad. Al regresar del viaje, consultamos con preocupación algunos médicos, políticos y funcionarios sobre la publicación y todos nos respondieron que la obesidad no era problema en Panamá y que el documento de The Economist era incorrecto. ¡No podíamos creerlo! Parecía surrealismo el escuchar esa respuesta, especialmente de personas que supuestamente debían preocuparse por la salud pública de un país.

Con el tema de la obesidad incisivamente en la mente, investigamos más a fondo y obtuvimos copia de un libro muy interesante, ‘Sugar Busters!', que despertó aún más nuestra pasión por aprender y compartir información. El libro al final hace una recomendación concreta, en base a cientos de estudios independientes realizados por científicos en varios países: para promover salud, además de no fumar, lo más importante es evitar las bebidas azucaradas y eliminar por completo cualquier producto que contenga jarabe de maíz alto en fructosa.

Después de muchos años de reflexionar sobre este tema, sentimos una enorme necesidad por aprender y fue así que obtuvimos en 2010 un postgrado en innovación y en 2014 una maestría en nutrición y salud pública, lo cual nos otorga las calificaciones profesionales para crear consciencia en la población y divulgar con responsabilidad la realidad de la industria de alimentos. Por supuesto, algunos industriales no coinciden con nuestras publicaciones ni comprenden nuestros puntos de vista, pero lo cierto es que después que una persona, cualquier persona, evita comer alimentos procesados y comienza a alimentarse más sano, el cerebro funciona, piensa mejor y el cuerpo trabaja mejor. Y debido a esa información que desinteresadamente compartimos, cada día vemos más personas conscientes de la vinculación entre nutrición y salud.

Sabemos que todavía las tasas de obesidad y enfermedades crónicas están muy altas, pero poco a poco empiezan las autoridades de salud a dar pasos firmes para asegurar que Panamá sea un país más saludable en el futuro. Y eso, sin duda, nos apasiona y llena de una enorme satisfacción.

EL AUTOR ES EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR EN SALUD PÚBLICA.