22 de Feb de 2020

Avatar del Roberto Ruíz Díaz

Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

Semana de Goles

Terminó una semana de subes y bajas, de madrugaderas y de cadenas nacionales transmitiendo un juicio, donde Panamá fue a jugar su primer mundial.

Terminó una semana de subes y bajas, de madrugaderas y de cadenas nacionales transmitiendo un juicio, donde Panamá fue a jugar su primer mundial, metió gol y fue eliminada. Una semana donde un histórico juicio -por la figura del cargo- en donde se juzga a un Ex Presidente y adicional una semana de interpretaciones antojadizas de las normas legales.

Panamá llegó a su primer mundial, con un gol fantasma, pero con una emoción cargada de sentimentalismo, donde el país se unió en una sola voz. El retumbar del ‘Alcanzamos por fin la victoria' en la Rusia de los zares hizo vibrar hasta los más profundo del alma el sentir patriótico y la nacionalidad se hizo eco en un solo corazón que latía, por ver por primera vez nuestro pabellón nacional y a una selección en el Mundial.

Nadie, por más optimista que fuera, pensó que golearíamos y pasaríamos a la siguiente ronda, pero el solo estar para unos debutantes era lo principal. La alegría que llevaron esos miles de panameños que acompañaron a la selección, fue como levantar un trofeo con mayor valor que el de la FIFA. Fue un momento de emoción cuando las televisoras a nivel mundial no entendían porque los fanáticos celebraban un resultado 6 a 1. Es que no entienden al panameño que es feliz con poco y ante la adversidad saca su mejor cara.

Terminada la jornada regresan, con lo principal, la experiencia de lo que es enfrentarse a grandes, que esto no es sentimientos sino garra y que para las próximas citas deben ir con más preparación, mayor experiencia y sobre todo con ese amor por la camiseta.

Mientras los nuestros en Rusia hacían que Panamá se uniera en un solo país, teníamos otro escenario a nivel local, que separa al país en dos grandes bandos y los enfrentaba. El juicio al Presidente Ricardo Martinelli con todas sus altos y bajos mantenía a gran parte de la población pegada a la televisión, viendo un juicio, que para ningún otro caso se transmite en vivo. Argumentos y acusaciones de parte y parte, cada uno tratando de demostrar algo. Dentro de eso un Presidente que se resiste a ser enjuiciado, por un Tribunal que perdía competencia.

Discusiones sobre la competencia y la acusación sin imputación llamaban la atención. Los que odian a Martinelli, porque así se les nota, no adversan sino odian, aplaudían cada decisión que iba en contra de él, mientras el sector que lo apoyaban denunciada la parcialidad de un juez de garantía, que por momento se le olvidaba que estaba para garantizar, no para acusar.

Con elucubraciones cuestionables, el Magistrado Mejía se disparó su primera perla, ‘yo no tengo superior, el Pleno no es mi superior', seguidamente salió con algo que no digerimos todavía, ‘el año preso no se cuenta para detención preventiva, pero si cuenta si eres condenado' y para rematar dice que ‘aunque renuncie al Parlacen yo seguiré siendo competente'. Creo que Mejía, no ha entendido que primero él está en tiempo extra, su periodo se venció y en cualquier momento queda off side. Querer sentar criterios e interpretaciones antojadizas en ese escenario es peligroso, pues utiliza una institución para imponer su opinión muy personal.

Con esa sola opinión de Mejía, me imagine yo, qué sucedería si un Presidente en funciones es juzgado en su último año donde se le imputa cargos y en medio de ese juicio se dan nuevas elecciones donde se escoge un nuevo Presidente. ¿Lo juzgaría la asamblea que dejó de serlo o la nueva Asamblea electa? Porque según Mejía, al estar imputado no pierde competencia el tribunal que lo juzgaba por su condición de Presidente.

Decir que estamos en un proceso especialísimo, término que no existe en los códigos, al tratar el tema de los diputados y sobre todo en lo relativo a la competencia, es algo inventado. Utiliza como base jurisprudencia que no es aplicable, teniendo a mano el único caso con características similares, que es el de Martin Torrijos, donde el mismo Mejía fue Magistrado, es atentar contra su propia inteligencia. ¿Qué mueve todas estas actuaciones?, no lo sé, pero romper con la poca solidez que tienen el SPA, con decir que puedes acusar sin imputar, es más jalado de los cabellos, pues para todos los otros casos si los exige. Incluso en procesos en la propia Corte Suprema contra el mismo Presidente Martinelli ha ocurrido que imputan primero.

No vamos a defender a nadie, cada quien es responsable de sus actos, pero desde lejos se ve que el Magistrado Mejía está en zona de off side y pretende meter un gol con las manos. ¿A quién beneficiará al final?, igual desconozco, pues así como puede ser validado por el Pleno, su superior en este caso, aunque no le guste; también pueden decretar la nulidad de lo actuado o declinar la competencia, como la lógica se impone, ya que hasta el mismo Fiscal Harry Diaz estimaba que era lo pertinente. Quizás sea necesario pedir el VAR para entender todas estas jugadas. Lo cierto es que mientras fuera del país nos unimos en una sola voz, puertas adentro nos seguimos despedazando. Así veo las cosas y así las cuento.

ABOGADO Y EX EMBAJADOR