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13 de Oct de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

Embotelladoras se salen con las suyas

‘Defensores de la salud pública de California están en estado de alerta'

En 2017, Jennifer Pomeranz y Mark Pertschuck publicaron un artículo en el American Journal of Public Health titulado ‘Derecho de Estado: Una amenaza significativa a la salud pública en los Estados Unidos' (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28426304). Nadie prestó atención entonces y la semana pasada el gobernador de California, Jerry Brown, firmó una ley que prohíbe hasta 2030 las nuevas iniciativas de impuestos a las sodas en el estado. ¿Cómo pasó esto?

La táctica de las embotelladoras fue introducir una medida para que el proceso de votación en California necesitara una mayoría de dos tercios para aprobar cualquier iniciativa legislativa fiscal. Brown dijo que estaría de acuerdo con una moratoria de 12 años a nuevos impuestos a las sodas si la industria retiraba la medida. Lo hicieron, y él firmó.

Al explicar el chantaje legislativo, la revista US News citó al senador estatal Scott Wiener, ‘la industria de sodas apuntó al estado de California con un arma nuclear y dijo que si no hacíamos lo que ellos querían, apretaban el gatillo y no podríamos financiar ningún servicios gubernamental básico'. En otras palabras, mantuvieron al estado como rehén.

El periódico The Sacramento Bee lo llamó extorsión, un juego de poder de la American Beverage Association que parece funcionó según lo previsto. ‘Como la fecha límite para aprobar el presupuesto estatal se acercaba, el proyecto de ley que amenazaba las finanzas de las ciudades de California sirvió de palanca para que las embotelladoras lograran una tiempo de gracia de 12 años a los impuestos locales de sodas'. ¿Quién dice que la extorsión no paga?

El LA Times editorializó: ‘Qué vergüenza para los legisladores de California por ceder a la industria de los refrescos. Con plumazo, le han dado a la industria de sodas licencia para matar y un nuevo enfoque para atacar. En lugar de luchar contra las ordenanzas de ciudad por ciudad, han encontrado una forma de irse directamente donde el gobernador y aprobar leyes que impidan que los gobiernos locales graven sus productos'.

Por supuesto, la reacción no se hizo esperar. Nancy Brown, directora general de la Asociación Estadounidense para Cuidados del Corazón, dijo que ‘hemos visto muchos movimientos cínicos para proteger las ganancias, pero esto es lo más bajo que han llegado. Es un acuerdo de última hora negociado y escrito en secreto por los lobistas de la industria y sus aliados, lo cual es un paso atrás en el esfuerzo por reducir el consumo excesivo de bebidas azucaradas. Es una de las peores leyes que hemos visto en más de 30 años luchando por una mejor salud para niños y familias, y no podríamos estar más decepcionados de ver que este proyecto de ley, tomado directamente del libro de estrategias de la industria tabacalera, haya sido aprobado'.

La publicación Salon (https://www.salon.com/2018/06/25/the-west-coast-soda-wars-threaten-to-sweep-the-nation/) explicó que hay mucho en juego para las embotelladoras estadounidenses. Las marcas Coke, Fanta, Sprite y Fresca, representan dos tercios de la producción de Coca-Cola, y sus ventas le valieron a la compañía más de $10,000 millones en 2015. Las marcas Pepsi, 7Up, y Mountain Dew, representan una cuarta parte de los $38,000 millones en ventas de la compañía en América del Norte, a pesar de un cambio hacia productos más saludables. Pero el consumo de sodas cayó a su punto más bajo en 40 años en los EE.UU. En 2016, según Fortune, Coca-Cola admite que los impuestos a las bebidas endulzadas ‘están perjudicando el negocio de Coke'.

El New York Times citó a Bill Monning, líder de la mayoría en el Senado y uno de un puñado de demócratas que votaron en contra del proyecto de ley. ‘Una ley sin precedentes y que evitará que ciudades y condados puedan adoptar medidas para proteger la salud de sus residentes. Es un día triste para la democracia en California, aunque pienso que el chantaje de la industria será un boomerang'.

Mientras tanto, ya está en movimiento una campaña para evitar que la industria de sodas amenace con meterse en las próximas elecciones estatales. Defensores de la salud pública de California están en estado de alerta para abogar por la prohibición de las sodas en escuelas, hospitales, lugares de trabajo y oficinas gubernamentales, y exponer lo que la industria está haciendo para proteger sus ganancias a expensas de la salud pública. Medio centenar de articulistas han escrito acerca de la penosa situación que vivimos. Entre muchos, destaco uno por Shaniece Alexander and Anna Lappé titulado ‘Embotelladoras son las nuevas Tabacaleras' (https://m.eastbayexpress.com/SevenDays/archives/2018/06/29/op-ed-big-soda-is-the-new-big-tobacco).

EL AUTOR ES EMPRESARIO Y CONSULTOR EN NUTRICIÓN