26 de Feb de 2020

Francisco Bustamante

Columnistas

China y el TLC con Panamá

Encontré que este país, era en esa época tal vez el que más tratados comerciales tenía firmados

H ace años cuando trabajaba en México, tuve que hacer un análisis de las políticas de apertura comercial y encontré que este país, era en esa época tal vez el que más tratados comerciales tenía firmados, pero el 85% de su comercio exterior, era con un solo país: Estados Unidos. En sentido contrario, encontré que tal vez el país que menos tratados tenía firmados, era China, y sin embargo de lejos, era el país que mantenía las relaciones comerciales más intensas con casi todo el mundo.

Prosiguiendo en mi análisis, confirmé que los tratados comerciales que se establecen normalmente entre dos naciones, no necesariamente son los mecanismos más eficientes para potenciar el comercio internacional, necesariamente.

En efecto, en la Teoría del Comercio Internacional, la condición necesaria para que exista un comercio Pareto-eficiente, es que el comercio se establezca sobre la base de las ventajas comparativas, esto es, sobre el intercambio de productos en los cuales cada país es relativamente más eficiente que el otro en costos de producción. Asimismo, que las asimetrías, diferencias entre los participantes, productividad, dotación de recursos, posición, etc., son aprovechadas por los participantes de manera efectiva. Pero qué sucede si el Tratado se firma con un país que tiene ventajas sobre uno, pero no es más competitivo que otros. Es decir, que un tratado entre dos países, puede significar que se privilegie comercio de bienes que otros países que no son miembros del acuerdo, sean comparativamente, más eficientes en la producción. Castigas entonces a tu país, a tus consumidores, en detrimento de otros potenciales socios más eficientes.

Asimismo, habitualmente los tratados comerciales establecen salvaguardas, privilegios, o incentivos pero al mismo tiempo, incluyen cláusulas que requieren que cualquier ventaja otorgada en un nuevo tratado comercial a un nuevo socio, automáticamente es aplicada a los tratados previamente existentes. De ser este el caso, cualquier exención que Panamá otorgara a China, debería extenderle, sin contraprestación, en los otros tratados ya firmados que contengan esta cláusula.

Y lo más interesante, China ya es el segundo usuario del Canal, posición que se puede ver afectada por la guerra comercial amenazada por el presidente Trump, lo cual tiene impactos en el Canal de Panamá, pero no es materia de esta nota.

China tiene presencia en los puertos panameños y de lejos, tiene una posición exportadora superavitaria con Panamá, comparado con nuestras exportaciones de bienes a ese país. Es decir, China, salvo en el sector financiero, que no requiere tratados para entrar al mercado, tiene una fuerte posición comercial ventajosa obtenida en nuestro país, sin necesidad de tratados comerciales.

En este panorama, ¿qué gana China con un tratado de libre comercio con Panamá, o viceversa, qué gana Panamá con ese tratado? China es un gran importador de productos básicos (commodities), alimentos, tecnología, y para su proyecto One Belt, One Road, OBOR, o Una Franja, Una Ruta, el acceso a las instalaciones logísticas de Panamá, su vinculación con Centro América, puede ser de gran interés. Por otra parte, dada la asimetría gigantesca entre ambos países, y que nuestras dotaciones de productos básicos o alimentos exportables son pequeñas, limitan aparentemente, nuestras capacidades de beneficio de acceso al mercado chino.

Necesariamente, espero que el equipo panameño de negociación de este tratado, tenga claro los escenarios. Ya tenemos varios tratados, incluidos el Tratado de Promoción Comercial, TPC, con Estados Unidos que fue en su momento, exaltado como la panacea a los males panameños, que abriría las puertas a las exportaciones panameñas, pero las reservas sanitarias y otras acordadas, así como la falta de inversiones en infraestructura de todo tipo, han limitado la oportunidad de negocios que originalmente se prometió.

ECONOMISTA