La Estrella de Panamá
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17 de Oct de 2019

Carlos M. Owens G.

Columnistas

El nuevo contexto de la industria musical

Actualmente existen distribuidores de música online que enlazan a los músicos independientes de cualquier género musical

F enómenos como la globalización han afectado fuertemente la manera en la que se desarrollan los negocios internacionales y la industria de la música no escapa a esta realidad. El cambio más radical desde inicios del siglo XXI ha sido la evolución de los distribuidores de música gracias a la generalización del uso de Internet. Lo que antes era controlado por grandes disqueras, es ahora mucho más accesible a los artistas independientes de forma masiva.

Actualmente existen distribuidores de música online que enlazan a los músicos independientes de cualquier género musical con todos los consumidores a escala global y en la misma vitrina en donde se venden los artistas más cotizados de la música popular. En el pasado, pensar que un músico independiente distribuyera su música a la par de ‘Thriller' de Michael Jackson, en los años 80, o el ‘Black Album' de Metallica en los años 90, no podía ser más que producto de una imaginación muy descabellada. En cambio, esto es ahora posible gracias a los servicios de ‘streaming' como Spotify y Apple Music, por mencionar algunos, y, como si fuera poco, también es posible promocionar la música masivamente mediante las redes sociales.

Este nuevo contexto le permite al artista independiente llevar su emprendimiento musical a una esfera internacional. Sin embargo, en la misma medida en la que la tecnología abre nuevas ventanas de oportunidad, también aumenta la competitividad entre aquellos quienes busquen descollar en este mercado. Esto obliga al artista contemporáneo a ser más eficaz, no solo en su formación académica y técnica de producción musical, sino también en sus aptitudes de autogestión, mercadeo y visión estratégica empresarial en general. Recordemos que el negocio de la música ha migrado de la venta de música en cualquier formato físico, al valor del espectáculo y mercancía relacionada, es decir, al valor de proyecto como una marca.

El artista independiente panameño debe aspirar siempre a exportar sus proyectos a mercados musicales de mayor volumen de consumo. Para alcanzar esta meta, es recomendable cumplir con una serie de elementos propios del estándar internacional: 1) enfocar todos los esfuerzos y estrategias para que la música producida, hablando estrictamente en calidad de audio y realización, sea competitiva en el mercado musical internacional; 2) definir la identidad del proyecto como una marca. Asociar un proyecto musical con una marca registrada le agrega valor inmaterial y reconocimiento, lo que incrementa el valor de la mercancía relacionada con el proyecto; 3) si bien la protección del derecho de autor se obtiene automáticamente al momento de la creación de cualquier obra, su registro facultativo y declarativo ante la autoridad competente nos permite definir, con respaldo documental, su titularidad ante futuras cesiones o traspasos y también nos salvaguarda ante potenciales controversias. En Panamá, el registro de derecho de autor se tramita ante la Dirección General de Derecho de Autor del Ministerio de Comercio e Industrias, de acuerdo con la Ley 15 de 1994 y sus reglamentos; 4) elaborar formatos estándar de contratos para ofrecer presentaciones artísticas como un servicio de entretenimiento, o para recibir servicios de mercadeo o administración por parte de un ‘manager' o agente de este rubro; 5) contar con una carpeta de prensa del proyecto y con una ficha técnica para presentaciones en vivo. Este es el equivalente a un curriculum vitae de cualquier proyecto artístico que aspire trascendencia internacional.

Panamá ya ha generado artistas de gran renombre internacional y lo seguirá haciendo, siempre y cuando la formación musical de las nuevas generaciones integre estas aptitudes comerciales básicas, propias del nuevo contexto de la industria musical internacional.

MÚSICO, DOCENTE Y ABOGADO