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25 de Oct de 2020

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Jaime Flores Cedeño

Columnistas

Día Internacional del Peatón

‘[...[ algunos países han adecuado su legislación para que los hospitales privados [...] (brinden) los primeros auxilios a las víctimas [...]'

Hoy se conmemora el ‘Día Internacional del Peatón', hecho que nos hace reflexionar sobre los múltiples atropellos y accidentes que se dan a diario en Panamá, que son consecuencia del mal proceder de determinados conductores, el pésimo estado de las vías, y la poca planificación, que se traduce en improvisaciones por parte de las autoridades.

Inicio por indicar, que la fecha no fue tomada de manera casual, la misma se debe a que un día como hoy, pero del año 1896, se produjo en Inglaterra el primer atropello de automóvil en la historia. El conductor era Arthur Edsal, quien manejaba su carro a una velocidad menor a diez kilómetros por hora, en esa ocasión atropelló fatalmente a un señor de nombre Bridget Driscoll.

En el caso concreto de la ciudad capital, podemos percibir a diario el caos vehicular que se vive a razón, entre otros aspectos, de: los tranques que han desmejorado la calidad de vida de los panameños y que son generadores de todo tipo de conflictos personales y colectivos; la deficiente señalización; agentes del tránsito que solo se les ve a muy clasificadas horas del día y algunos de ellos pidiendo coimas para no multar; las construcciones de obras, como el metro, cuyo avance destruye las calles adyacentes, creando grandes cráteres en las vías que dañan los vehículos y producen accidentes. Esta última situación descrita la llevan padeciendo por varios años los habitantes del distrito de San Miguelito y los moradores del área este que no ven el día en que una autoridad se imponga y haga cumplir las normas a estas empresas.

A toda esta anarquía, se suma la irresponsabilidad de muchos conductores que manejan en estado de ebriedad, sin licencia, a altas velocidades, por los hombros, chateando y con vehículos en mal estado. Sobre el particular, estoy de acuerdo con aumentar las penas en caso de comprobarse la agravante en estos casos, para hacer conciencia en los ciudadanos sobre el correcto manejo. Si bien es cierto que los conductores no están vacunados contra accidentes, eso no indica que debemos ser tolerantes con acciones como las aducidas.

En materia de infraestructura hacen falta más luminarias en las vías, aceras para que los peatones puedan circular con seguridad, semáforos, puentes peatonales, líneas de seguridad, calles en buen estado y una educación vial que sea implementada desde el primer nivel de enseñanza en todos los centros educativos del país.

La educación vial es aquella que se basa en la enseñanza de hábitos y prácticas que conlleven a la protección y el cuidado de los individuos que transitan por las vías públicas. A instancias de ella se enseñan las normas que regulan el correcto tránsito en las ciudades, pueblos, caminos y rutas, al igual que la conducta responsable de automovilistas, peatones, ciclistas, entre otros. El objetivo esencial consiste en ordenar el tránsito y evitar la sucesión de hechos fatales. La educación vial debe ser promovida, principalmente, por el Gobierno, la empresa privada, asociaciones de conductores y peatones, e instituciones cívicas.

Un tema que guarda relación con lo descrito, consiste en que algunos países han adecuado su legislación para que los hospitales privados muy próximos a un accidente de tránsito de gravedad puedan brindarles los primeros auxilios a las víctimas y luego ser trasladados a hospitales estatales, que en nuestro caso, sería la Caja de Seguro Social o el Santo Tomás. Esto lo decimos, porque se han dado denuncias de ciudadanos que han sufrido accidentes y los hospitales privados inmediatos al evento se niegan a socorrer a las víctimas, hecho que podría significar salvar una vida.

Vivimos en una ciudad donde el descontrol ha superado al control en las vías. A los buses piratas, taxis y diablos rojos o verdes que quedan nadie los detiene en sus regatas y mal conducir, muchos de ellos tienen sus propias leyes, como si fueran una jurisdicción aparte de la nacional. Desde hace décadas urge una autoridad que establezca un verdadero orden en las calles, no bajo la intimidación ni el chantaje, sino aplicando la Ley de manera correcta y preventiva para evitar situaciones lamentables.

A los conductores, les recuerdo que todos somos peatones desde que nos bajamos del carro y que también podemos ser víctimas de atropellos. Nuestro mayor pesar a todas las familias que han perdido seres queridos por esta causa, esperamos, que este día sirva para hacer conciencia a los conductores sobre el buen manejo y que cuidemos a todos los ciudadanos que caminan por las calles, aceras y avenidas de nuestro país.

ABOGADO E HISTORIADOR.