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10 de May de 2021

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Olimpo A. Sáez M.

Columnistas

Los miedos y temores, a la derecha y a la izquierda

La Crisis de la Justicia en Panamá, evidenciada una vez más con la presente polémica entre las denuncias de la procuradora Kenia Porcell

La Crisis de la Justicia en Panamá, evidenciada una vez más con la presente polémica entre las denuncias de la procuradora Kenia Porcell y la respuesta del magistrado Hernán de León, tienen un sabor amargo, entre los entendidos y en la ciudadanía panameña. Escándalos parecidos acaban de estallar en la Judicatura del Perú, con renuncias inducidas por el mismo presidente de la República y la presión de las calles de una ciudadanía harta de tanta corrupción y tantos amiguetes que son una burla y atropello a la Justicia que todo ciudadano espera de dichos tribunales.

No me meteré en el ‘bochincherío' que ha generado la denuncia de una y la respuesta aérea del otro. Lo que todo indica, es que los ‘pinchazos' no solo fueron para los querellantes, sino también para los magistrados y a otras cinco mil personas de todos los sectores de la sociedad panameña. Lo que quedó evidenciado fue que la ‘conspiración' que prepararon la mayoría de los magistrados, principales y suplentes, no pudieron ‘tumbar el caso de RM', porque se les adelantó la procuradora de la Nación con valentía, a pesar de la amistad, el compañerismo y la lealtad, que reclamaba el magistrado Hernán de León.

Esas evidencias han provocado, en los desconfiados panameños, toda clase de rumores, comentarios, cuentos, historias, bochinches y no pocos análisis de nuestros sesudos políticos de todos los ropajes y colores, que nos queramos imaginar, sobre los entretelones de los poderes políticos y económicos del país.

Entre los tantos análisis de nuestros expertos del patio están:

1—. Que Kenia Porcell le hace el juego al comisionado Rolando López, jefe de la Inteligencia de la Presidencia, para desestabilizar a la oposición.

2—. Que Varela quiere confundir a los ciudadanos, porque quiere dar un golpe de Estado para quedarse en el poder.

3—. Que Martinelli amenazó a Hernán de León y a otros magistrados con difundir los ‘pinchazos', si no ‘tumbaban' el caso.

4—. Que los ricos de Panamá quieren aprovecharse de la ‘crisis' para mantenerse en el poder.

5—. Que la izquierda de Panamá quiere aprovechar la crisis para provocar el caos y la anarquía.

6—. Que hay que estarse quieto, evitar la confrontación con el Gobierno y que las elecciones del 5 de mayo resuelvan el problema que tenemos entre manos.

7—. Que los grupos independientes que llaman a la calle, son desconocidos y minoritarios, por no decir de cuatro gatos, que nadie les hace caso, porque el pueblo está buscando el ‘memerre' del día a día.

8—. Que nadie se moviliza porque todos desconfían de unos y de otros.

9—. Que no hay liderazgo cierto ni entre los viejos ni entre los jóvenes y mucho menos entre los sectores llamados de derecha, pero tampoco en los sectores llamados de izquierda.

10—. Que la ciudadanía está cómoda en sus sillones, en sus hamacas, en su frustración, en su impotencia y en su indiferencia. Vive masticando su rabia, cruzada de brazos, esperando que otros hagan, lo que ella no quieren hacer por su familia ni por las próximas generaciones. Y esto se da a la derecha y a la izquierda. En el empresariado y en los trabajadores, pasando por las capas medias, pagadoras de impuestos sin quejarse. Ellas se sacarán ‘el clavo' el 5 de mayo de 2019.

Lo cierto, de todo este drama, convertido en comedia, para tranquilizar la conciencia de muchos, es que el problema continuará, hasta explotar más a corto plazo que lo que nos imaginamos la mayoría de los panameños. El problema de una Justicia corrupta en la sociedad, es que nadie cree ni creerá en ella y por lo tanto la ciudadanía tarde o temprano actuará para acabarla, destruirla, hacerla añicos.

Mientras ‘bochincheamos' sobre el caso, seguimos trabajando para hacer nada. Unos con los temores, que todo lo que hagamos será aprovechado por los poderosos del país, sean políticos o los sectores económicos y los otros, que toda movilización ciudadana que se haga para exigir Justicia de Verdad y Renuncias de Magistrados, es empujar al caos y por lo tanto, al surgimiento de un nuevo Chávez en Panamá.

Unos y otros están equivocados. La ciudadanía debe movilizarse, aunque nos equivoquemos. Ese es nuestro derecho y es nuestro deber y todos juntos, empresarios, trabajadores y profesionales, de la capital y del interior, dar el golpe cívico que la República necesita para sanar a la Justicia y salvar a las instituciones democráticas. Y estas movilizaciones, con claridad de metas, se pueden realizar a la izquierda, al medio y a la derecha.

¡Todo por Panamá!

POLÍTICO