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28 de Sep de 2020

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Ramón Fonseca Mora

Columnistas

El bien y el mal, dos caras de una misma moneda

‘Lamentablemente, las personas tendemos a generalizar, y a encasillar a los demás en conceptos aprendidos [...]'

El bien y el mal son dos caras de una misma moneda llamada ser humano. No hay bien sin mal ni mal sin bien. Todos actuamos de ambas maneras, unos más hacia la izquierda y otros hacia la derecha. Por ello, no pueden haber opiniones absolutas como: Martinelli o Varela fueron malos, o fueron buenos. Todos tienen cosas buenas y otras malas. También esa opinión depende de lo que crea quien la emita. La administración de Endara, por ejemplo, creo un plan de empresas mixtas para telecomunicaciones y electricidad, que fue puesta en práctica por la siguiente administración. Para algunos, que consideran que el Estado debe ser dueño de todo, esto fue malo. Para otros, fue un acto muy beneficioso. Imagínense tenerle hoy que pedir un celular al INTEL o una conexión eléctrica al IRHE. Es cierto que se perdieron empleos estatales, pero Panamá quedó como dueño de casi la mayoría de las acciones, las que dan buenas ganancias todos los años al tesoro nacional, y eso sin casi mover un dedo. Ojalá el agua y la basura hubieran seguido el mismo camino. Los noticieros serían de una hora y no de dos.

Lamentablemente, las personas tendemos a generalizar, y a encasillar a los demás en conceptos aprendidos, muchos de ellos extraídos de los medios de comunicación y redes sociales. Por ello, nos es difícil ver, por ejemplo, lo bueno o malo de la Administración Martinelli o de la de Varela. Si los apoyamos, creemos que todo es color de rosa. Si no, que fue o es un infierno. No se olviden que existen lugares intermedios, como el purgatorio o limbo.

Tenemos que aprender a analizar todo y tratar de llegar al fondo, juzgando a nuestros gobernantes comprendiendo sus circunstancias y sus limitaciones. Si lo hacemos, llegaremos rápido a ver que hay asuntos buenos y otros malos. Sin Martinelli, no tendríamos el Metro, por ejemplo, y sin Varela, miles de panameños seguirían viviendo en horrorosas viviendas; otro ejemplo. Por supuesto, ambos pueden haber fallado en muchas cosas, y si fallaron, están pagando o pagarán las consecuencias. Si no, no. Son seres humanos y como tales tienen dos caras en una misma moneda, como todos.

También las instituciones, compuestas por humanos, tienen dos facetas y, lamentablemente, algunas de ellas, como el MP y los medios, que hacen bien la gran parte de su trabajo, algunas veces no investigan lo suficiente antes de emitir conceptos y condenar personas. Quizás sea por falta de conocimiento y preparación —asunto fácil de resolver empleando especialistas científicos, investigadores objetivos de la verdad profunda—, pero creo que algunas veces podría ser por mala voluntad. También deberán pagar algún día por el daño injustamente causado, si lo hicieron.

Para ello, y para que nuestro país avance, debemos seguir impulsando reformas necesarias desde hace ya mucho tiempo. Que personas preparadas y sin agendas personales accedan a puestos públicos, que sean para servir al país y no para servirse de él. A ello se debe nuestro incesante clamor de que se reformen los tres órganos del Estado, y que entren a ellos solo personas inteligentes que sepan ahondar en nuestra realidad, en nuestros problemas; los comprendan objetivamente —sin prejuicios ni intereses personales—, y den las soluciones necesarias. Con esto lograremos que la otra cara de la moneda prevalezca sobre la que hoy tenemos la percepción que reina.

ABOGADO Y ESCRITOR.

‘[...] debemos seguir impulsando reformas necesarias [...]. Que personas preparadas y sin agendas personales accedan a puestos públicos [...]'